De cabinas y glosarios

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Tag Archives: toma de notas

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El intérprete sostenible

sostenibilidadÚltimamente casi todos los congresos que tengo que interpretar, para uno u otro sector, tratan de sostenibilidad (ese concepto tan difuso y a la vez tan trillado que ha acabado filtrándose en el vocabulario habitual de nuestra sociedad) y de cómo adaptarse a los retos del mundo globalizado, ejerciendo el menor impacto posible en el entorno y, por supuesto, en el planeta. Desde los sectores más tradicionales hasta el de las nuevas tecnologías todos buscan formas de reducir el consumo de recursos y su impacto sobre la naturaleza para no acabar agotando todos los recursos del planeta, sin perder, con ello, eficiencia.

Esto es hasta cierto punto lógico, pues somos muchos los que aquí vivimos y se supone que debemos preservar la fuente de nuestro sustento para que las generaciones venideras puedan vivir en un entorno saludable. Podemos pensar que el trabajo de intérprete en sí no ejerce una gran presión sobre el planeta, pero si tenemos en cuenta la cantidad de horas/días que pasamos delante de nuestros dispositivos electrónicos preparando algún congreso y de los materiales que utilizamos a lo largo de una jornada en nuestras oficinas podemos ser conscientes de que, como cualquier otra actividad profesional, dejamos una huella de carbono que podría reducirse con poco que queramos hacer.

Por eso, y aunque parezcan bastante obvios, he decidido recopilar tres trucos muy básicos que nos pueden ayudar a los intérpretes a reducir nuestra huella ecológica en el transcurso de nuestro trabajo:

Reutiliza – recicla: muchos ya se han pasado a la tablet como soporte para tomar notas, pero si todavía eres de los que utilizan libretas de papel ya sabemos que, al acabar por un lado, siempre queda el otro. Hay quien dice que las notas antiguas se pueden transparentar y confunden, pero sin dramatismos, por favor, que hasta donde yo sé, la tinta todavía no es corrosiva. Utilizar libretas de notas hechas de papel reciclado es un plus y eso sí, al acabarla, siempre mejor tirarlas al contendor de papel que mezclarla con el resto de basuras.

Usa el transporte público para ir a los congresos: o, si esta opción es poco factible siempre se puede intentar quedar con el compañero de cabina para ir juntos al lugar de la interpretación. En muchas interpretaciones de acompañamiento, en las que vienen delegaciones a visitar algún lugar en concreto, a menudo el cliente pone a disposición del grupo un autobús que los lleve directamente desde el hotel hasta el lugar que vayan a visitar y no es extraño que en estas ocasiones ofrezcan al intérprete la posibilidad de viajar con ellos. Esto, además de ser una ventaja medioambiental, proporciona al intérprete algunos minutos valiosísimos para estar con las personas a las que interpretará y conocerlas un poco mejor, ver qué acento tienen, a qué velocidad hablan… vamos, una dosis extra de preparación antes de entrar en faena.

No imprimas los glosarios si no es necesario: para la mayoría de los encargos en cabina hacemos uso de nuestro ordenador personal/tablet, por lo que podemos consultar nuestros glosarios tantas veces como queramos sin necesidad de imprimirlo, e incluso compartirlo con el compañero con un solo click. Esto tal vez no se pueda llevar a cabo en visitas guiadas u otras situaciones de interpretación en las que el intérprete no cuente con un puesto fijo, pero en estos casos siempre cabe la posibilidad de imprimirlos sobre folios en sucio y, si esto no fuera posible, intentarlo en papel reciclado. Esto también se aplica a interpretaciones en las que te pasan la documentación a última hora, siempre es mejor pedir el discurso escrito de un ponente en formato virtual y poder mirarlo en la pantalla de tu ordenador que tener que imprimirlo. Además, supone un ahorro de espacio considerable en cabina, donde después de una jornada de interpretación, pueden haber tantas cosas acumuladas que falte sitio para el propio intérprete.

Estos tres pasos básicos son un granito de arena para reducir nuestro impacto global sobre el medio ambiente. Por supuesto se puede hacer mucho más, pero no creo que sea mi misión venir a dar una charla sobre los métodos de medición de la huella de carbono individual en el desarrollo de nuestra actividad profesional. Un poco de concienciación unido a otro poco de voluntad ya pueden hacer mucho, y estoy segura de que poniendo entre todos de nuestra parte podremos crear un medioambiente más saludable para todos.

Se aceptan sugerencias 🙂

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Consecutiva y medicina: ¿de verdad son tan amigas?

P1020943Últimamente, la mayoría de las interpretaciones que me surgen tratan sobre medicina o están íntimamente relacionadas con algún tema médico y todas, absolutamente todas, han sido en consecutiva.

Esto me ha llevado a plantearme ciertos problemas o inconvenientes (a lo mejor soy la única a la que le suponen un problema) derivados de la toma de notas, hasta tal punto de tener que modificarla para adaptarla exclusivamente a la realidad médica de una interpretación en concreto (y, por tanto, no siendo válida para ningún otro encargo).

Vaya por delante que yo soy de la vieja escuela y que todavía no he podido subirme al carro de la interpretación en tablet (hubiera vendido a mi madre a cambio de poder asistir al taller de Esther Navarro-Hall sobre sim-consec, pero mis circunstancias en aquel momento no me lo permitían), por lo que servidora ya es experta en pasearse por hospitales, libretita y bolígrafo en mano. Tampoco se trata, a mi juicio, de un problema de oxidación por falta de práctica, sino más bien de sentirme cómoda con el sistema de notas en sí (por lo que comentaba más arriba de verme obligada a modificar según cada encargo).

A los intérpretes se nos dice que tenemos que respetar el significado y no la palabra, aunque creo que esto se aplica a todas las disciplinas excepto a la medicina. En medicina, la utilización de un término concreto y no otro es vital y es lo que establece que una interpretación esté bien o mal y, en este sentido, creo que el sistema de notas tradicional se queda un poco corto.

La toma de notas que se enseña en el manual de Rozan, en el que se basan las técnicas que me enseñaron cuando estudiaba interpretación y que se sigue enseñando (creo) en los másteres y posgrados de interpretación (con algunos añadidos y pequeñas modificaciones) está orientada al ámbito político (y a todo lo que tiene que ver con la interpretación de conferencias de alto nivel) y, si bien es cierto que, como intérpretes, se nos dota de recursos para poder adaptar el sistema de notas a nosotros mismos considero que ni siquiera la “personalización” de una forma de toma de notas aplicable a cualquier esfera del saber es comparable con las notas que deben tomarse en medicina.

Tal vez mis colegas que hayan cursado másteres de interpretación en los Servicios Públicos no se enfrenten a esta reflexión constantemente, pero para mí, que me formé como intérprete de conferencias, es recurrente cada vez que me preparo un nuevo glosario médico para algún congreso o seminario.

Por ahora, y después de mucho tiempo, he conseguido diseñar un sistema de toma de notas que se adapte a mi (o al menos a mi forma de concebir mentalmente las diferentes especialidades dentro de la medicina), más basado en abreviaturas que en símbolos. Es un sistema que, no obstante, haría gritar de exasperación a algunos de mis exprofesores y que me hace plantearme día a día si no habrá otra forma de hacerlo más ortodoxa (dicho de otra forma: ¿seré yo la rara?). Por ahora, y a pesar de lo caótico que pueda ser, ningún cliente ni oyente se me ha quejado, pero nunca está de más preguntar a los demás qué hacen ellos, para no continuar con esta búsqueda, tal vez absurda, de un estilo más “estandarizado”. Si algún colega intérprete me lee y quiere compartir conmigo sus reflexiones o realizar alguna sugerencia serán más que bienvenidas; todo sea por seguir aprendiendo.

A los demás espero veros en el ETIM 😉

PD: Es mi primer “sarao” traductoril y no conozco a nadie, por favor, si me reconocéis venid a saludarme que a mí me dará vergüenza.