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Entrevistas con caché (I): Linda Turner

Hace algunos meses tuve la suerte de poder compartir cabina con una gran intérprete y compañera: Linda Turner. En sus más de 20 años en activo como intérprete freelance, Linda ha visto y vivido muchas cosas y a mí, como intérprete novel en el mundillo freelance aquí en Sevilla, me pareció muy interesante debatir con ella muchas de las cuestiones que están actualmente en el candelero del mundo de la interpretación.

Tras nuestra charla se me ocurrió que, por qué no, su ejemplo y experiencia podrían servir para muchos colegas y de ahí surgió la idea de crear la que espero se convierta en la primera de una larga serie de entrevistas a colegas que quieran compartir sus experiencias con los demás (para que veáis, yo también me uno a la moda de los “guest post“). Aquí os dejo las preguntas que le hice y sus respuestas:

1. ¿Podrías contar un poco cómo llegaste a ser intérprete de conferencias? ¿Era lo que siempre habías pensado o surgió de repente?

Bueno, llegué a ser intérprete de conferencias gracias a la celebración de la Exposición Universal de Sevilla en 1992, conocido por todos como la EXPO ´92.  Sevilla fue nombrada sede del evento y coincidió con la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América. En la etapa de preparación anterior al evento, las autoridades andaluzas vislumbraron  la necesidad de contar con intérpretes de conferencia locales, debido al gran número de actos que iban a tener lugar durante los 6 meses de la EXPO y se destinaron fondos para formar a un grupo de intérpretes de conferencia, bajo los auspicios del Instituto Nacional de Empleo (INEM).  Los integrantes de ese curso tuvimos que cumplir con una serie de requisitos previos, siendo 17 personas seleccionadas, aunque fuimos muchos menos los que empezamos a trabajar como intérpretes freelance al finalizar el curso.  Algunos compañeros encontraron  puestos de trabajo en áreas afines como la traducción, relaciones institucionales o en distintos pabellones de la EXPO, etc.  La verdad es que fue un sueño hecho realidad porque siempre había albergado la ilusión de ser intérprete algún día, pero hasta entonces no había concretado la forma de llegar a serlo, después de terminar la carrera de Filología Hispánica.

2. ¿Cuáles son en tu opinión las principales diferencias entre el acceso al mercado de la interpretación antes, cuando tu empezaste, y ahora? ¿Crees que ahora es más, menos o igual de difícil abrirse camino como intérprete de conferencias?

Para mí hay una diferencia abismal porque cuando yo empecé sólo había una Facultad de Traducción e Interpretación en Andalucía, la de la Universidad de Granada.  Por tanto, me considero una privilegiada haber podido acceder al curso de formación en interpretación que se organizó en Sevilla en 1991,  impartido por unos excelentes profesores procedentes del ISTI (Institut Supérieur de Traducteurs et Interprètes) de Bruselas.

En cuanto a la dificultad  de abrirse camino como intérprete de conferencias, tengo la impresión que quizás sea más difícil ahora, dado el gran número de alumnos que se gradúan cada año de las múltiples facultades de traducción e interpretación que existen hoy en día.  Hay muchos más individuos que poseen titulación y que desean buscarse un hueco en el mercado.

3. ¿Qué cualidades personales crees que debe tener un buen intérprete? ¿El intérprete “nace” o “se hace”?

A mi modo de ver, un buen intérprete ha de tener el afán de seguir  formándose siempre, ya que cada servicio de interpretación requiere un período de preparación y evidentemente, eso implica la adquisición de nuevos conocimientos.  Además, el intérprete debe ser un “forofo” de la comunicación y un gran seguidor de la actualidad.  Por supuesto, tener una gran destreza en el manejo de su lengua materna  y  en cuanto a los demás idiomas de su combinación lingüística, estar en una continua evolución. Creo que el intérprete “se hace” siempre que cuente, de antemano, con una facilidad para aprender idiomas, tener agilidad mental, la capacidad de poder soportar mucha tensión, de trabajar en equipo, de saber reconocer sus limitaciones y por último, aspirar siempre a ofrecer un servicio de máxima calidad. ¡Casi nada!

4. ¿Qué consejos darías a un intérprete que está empezando en la profesión? ¿O a un recién egresado de algún master en interpretación de conferencias?

Bueno, no creo que los consejos se puedan generalizar ya que cada persona cuenta con una serie de características únicas y cada individuo parte de una situación muy distinta.  Quizás el mejor consejo que pueda dar a un graduado en interpretación es que intente conectar con otros intérpretes más veteranos con una reconocida trayectoria que les puedan enseñar un poco el camino,  no sólo en lo que se refiere al ejercicio de la profesión en sí, sino también a todo lo que la rodea, como el código de conducta profesional, condiciones de trabajo, negociación de contratos, honorarios orientativos, etc.

En ese sentido, me ha sido de enorme valor haber podido trabajar con miembros de AIIC (la Asociación Internacional de Intérpretes de Conferencia), cuyo buen hacer y profesionalidad me marcaron desde el primer momento.  Con los años, me fui animando y ahora soy pre-candidata a AIIC y con mucha ilusión de formar parte de la Asociación como miembro activo.

5. ¿Podrías contar alguna anécdota (nada confidencial, por supuesto) graciosa o extravagante que te haya ocurrido mientras interpretabas?

Vaya, en los más de 20 años que llevo en la profesión, me ha pasado un poco de todo, desde caerme los papeles, agotarse la tinta del bolígrafo,  verme ante el desafío de interpretar versos de poesía ante un público expectante…

Quizás lo más extravagante que he hecho en tiempos más recientes fue un servicio de interpretación  para una reconocida marca de automóviles alemana que organizaba la prueba de un nuevo modelo para unos clientes preferentes. A modo de copiloto y utilizando un walkie-talkie, tenía que transmitir las instrucciones y comentarios del piloto a todo un convoy de conductores que nos seguía detrás, todo mientras ponían el nuevo motor a buena prueba…

6. Y por último, se habla mucho de la traducción y de la interpretación con máquinas y de cómo estas reemplazarán a la figura del traductor o el intérprete profesional de aquí a unos años, pero en un futuro algo más cercano ¿cómo ves a nuestra profesión en unos 5-10 años? ¿Conseguiremos tener más visibilidad, como venimos pidiendo desde hace años, o acabarán reemplazándonos por robots?

Yo veo el futuro de esta profesión con enorme optimismo.  La globalización de mercados, de las comunicaciones, la integración de los países en grandes organizaciones, etc. ha traído consigo la necesidad de contar con intérpretes y traductores con cada vez mayor frecuencia.  De hecho, creo que las nuevas tecnologías van a ser nuestras grandes aliadas; de hecho, ya nos facilitan mucho la vida: las  nuevas tecnologías ya han cambiado la forma en que los intérpretes nos preparamos, conseguimos documentación, incluso en la toma de notas.  Pero de allí a que nos sustituya, no creo. Ahora bien, sólo deseo ver incrementada la visibilidad de la profesión en lo que se refiere a  ver más intérpretes comprometidos con la calidad, así como verlos dispuestos a defender y exigir  las condiciones necesarias para un trabajo digno y de calidad. Son compromisos que todo intérprete serio ha de asumir y animo a todos mis compañeros de profesión a seguir avanzando en ese empeño.

Linda Turner es intérprete de conferencias EN<>ES y precandidata AIIC.
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6 cosas que no debes hacer si quieres ser intérprete de conferencias

Hace ya un tiempo que recibo consultas por parte de profesionales y estudiantes a los que les gustaría adentrarse en el mundo de la interpretación de conferencias y no saben muy bien por dónde empezar. Para mí no resulta ningún problema compartir mis experiencias y aconsejar, en la medida de lo posible, basándome en lo que he vivido. Sin embargo, yo también soy humana y como humana me equivoco. Hace unos días me descubrí en casa cayendo en una práctica muy poco profesional que, de haberme ocurrido en público o durante el tiempo que cursé el máster me hubiera acarreado una buena bronca por parte de algún profesor.

Y es que a menudo nos centramos en lo que debemos hacer para ser buenos intérpretes y dejamos de lado la cuestión, no menos importante, de lo que no debemos hacer. Por eso considero que no está demás hacer un breve repasito de las conductas negativas que pueden perjudicar nuestra labor como intérpretes de conferencias.

  1. Trasnochar: amigos de la noche, tanto si bebéis como si no, aparecer en cabina por la mañana con “cara de ayer” y olor de taberna no va a ayudaros nada profesionalmente y dañará sobremanera vuestra imagen profesional. El cuerpo puede aguantar, pero las neuronas necesitan descansar. Aún no he conocido a nadie que haya sido capaz de interpretar un discurso de forma medianamente coherente después de una noche en blanco (esto se aplica también a los estudiantes que se quedan repasando discursos hasta altas horas el día previo al examen). Y por si existen excepciones a la regla no voy a ser yo quien experimente.
  2. Usar perfumes antes de entrar en cabina: no me malinterpretéis, estoy totalmente a favor de mantener unas reglas básicas de higiene corporal (que incluyan, por supuesto, mantener el cuerpo limpio y perfumado), pero quien sabe lo que es estar en una cabina durante más de una hora, con un colega al lado, liberando ambos la adrenalina y el sudor propios del estrés de la profesión, entenderá perfectamente que bloquear las fosas nasales con un intenso “Chanel nº 5”, por muy agradable que su olor en otros espacios pueda ser, va a traer más de un dolor de cabeza (en sentido literal). Y vamos a ser sinceros, que el intérprete salga desmayado de cabina no da muy buena impresión que digamos.
  3. Usar palabras malsonantes: -Pero, ¿si estoy en casa viendo el fútbol y el árbitro se porta como un hijo de … y no pita una falta?. Pues llámalo malnacido, desgraciado, hijo de mala persona o cuantas otras formas originales de no dañar los oídos ajenos se te vengan a la mente. En una situación de estrés, como las que suelen vivirse interpretando, muy a menudo nuestra mente nos traiciona y nos da alguna respuesta automática. Es normal, nuestro cuerpo funciona por estímulos. Y lo que no se corrige fuera, es muy difícil de corregir dentro de la cabina. A eso hay que añadir que en la gran mayoría de los casos estaremos interpretando a personas con un nivel educativo y social elevado (que sí, también pueden perder los papeles, pero nunca acabarán tirándose de los pelos como marujas de barrio). El español es una lengua muy rica y el intérprete, por naturaleza, un profesional muy imaginativo. Siempre podemos mandar a freír espárragos o a hacer puñetas, pero por favor, si eres de los de blasfemar en público, empieza a trabajar en las modificaciones en tu vocabulario desde ya.
  4. El cafelito antes de interpretar: Los amantes del café se llevarán las manos a la cabeza y dirán que tampoco hay que ser exagerados, que un café tampoco hace daño a nadie. A ver, como he dicho antes, yo también me equivoco. Pero tened en cuenta lo siguiente, imaginemos la situación descrita anteriormente con el perfume: el intérprete de conferencias X llega con tiempo al lugar de la interpretación y como se siente un poquito cansado decide tomarse un café para estar a tope durante la interpretación. Se encuentra en el punto álgido de la liberación de adrenalina y sudor mencionada anteriormente con el añadido de que, el café, por si todavía hay alguien que no lo sepa, tiene efectos laxantes. Pensadlo por un momento: vuestro compañero de cabina os lo agradecerá.
  5. Fumar: ¿Y lo bonito que queda interpretar al “Presi” o al Rey con voz de camionero?. Por no mencionar lo útil que es apretar el botón de mute cada 5 segundos para poder toser o esa agradable sensación de ir quedándonos sin aire poco a poco mientras interpretamos a ese parlamentario vehemente que critica sin parar la gestión de su adversario hasta hincharse como un globo a punto de explotar. Creo que a este punto le sobran las explicaciones. Fumadores, si queréis ser intérpretes de conferencias, ya tenéis la excusa perfecta para acabar con el vicio. Vuestra salud y vuestro bolsillo os lo agradecerán.
  6. La cervecilla entre horas/cervecilla durante las comidas: ¿También la cerveza?. Hombre, a menos que tengas la jornada laboral perfecta, de 9 a 3, y puedas irte a casa a descansar todas las tardes, ya me dirás. Si con el café nos ponemos como nos ponemos, tenemos en cuenta que el almuerzo nos dejará con sueño para la interpretación de la tarde y encima le añadimos, para favorecer la digestión, “una cruhcampo bien frehkita que ehtamos a 38 grados a la sombra”, vamos a tener que hacer turnos con el compañero de cabina para ir durmiendo la siesta por etapas. O eso o mantener el tipo hasta el final y salir a celebrar el fin de la jornada con una o varias (ojo, sin trasnochar que las neuronas se resienten).

Estos consejos pueden parecer, a simple vista, obvios, pero no es extraño que se nos pasen por alto en alguna que otra ocasión. Sé que me dejo mucho en el tintero y espero que con vuestras aportaciones pueda acabar realizando el decálogo del buen intérprete de conferencias. Pero, por el momento, creo que estos puntos dan para reflexionar un poco.