De cabinas y glosarios

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Villancico rapeado del intérprete en cabina

Apaga el micro para beber

Apaga el micro para toser

Si glosarios y documentos vas a revisar

el micrófono entonces deberás apagar.

Apaga el micro para comentar

con tu compañero el vocabulario que usarás.

Y si en cabina quieres reír.

Switch off the mike, please!

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¡FELICES FIESTAS Y UN MÁS QUE PRÓSPERO AÑO NUEVO!

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One lovely blog Award

He sido nominada (increíble, pero cierto) al “One lovely blog award”. Es esta una cadena que se ha venido pasando entre varios blogs en los últimos días y he de decir que, aunque no soy muy fan de las cadenas, esta en particular me hace especial ilusión. Primero, porque me han nominado a mi (y sin tener que pagar por ello :D) y en segundo lugar porque me parece un gran reconocimiento a la labor de difusión de nuestra profesión (y de otras) que realizan muchos de nuestros colegas en internet.

Por ello, quisiera agradecer en primer lugar a Ana Ayala, del blog Construyendo Traducciones, por esta nominación (la verdad es que a estas alturas me esperaba cualquier cosa menos que alguien considerara el blog “lovely”) y en segundo lugar a todos los lectores que me leen y aguantan mis berrinches profesionales con asiduidad.

Dicho esto, paso a describir , para quien no las conozca aún, las obligaciones que conlleva la aceptación del premio, mis respuestas y nominados.

Las obligaciones que conlleva aceptar el premio son las siguientes:

– Nombrar y agradecer el premio a  la persona/blog que te concede la nominación

– Responder a las 11 preguntas que te hace.

– Conceder el premio a 11 blogs que te gusten, especialmente a blogs nuevos

– Hacer 11 nuevas preguntas a los premiados.

– Informar del premio a cada uno de los blogs .

– Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo

Las preguntas que Ana me realizó en el momento de la nominación son:

1. ¿Qué opinas de los másteres?

Los másteres son una herramienta de formación muy útil para quien quiera profundizar en un aspecto profesional o académico concreto y proporcionan especialización en materias que pueden ser interesantes para el futuro profesional. No obstante, no son la llave que abre todas las puertas del mundo laboral y hacer un máster “por hacer” porque no se tiene muy claro adónde quiere uno ir a parar después de la carrera no es la solución, pues al acabar estarás como empezaste (con un poco más de conocimiento, sí, pero en el mismo punto). Yo cursé un máster de interpretación al acabar la carrera porque tenía muy claro que era eso lo que quería hacer, pero por mucha satisfacción profesional que me haya podido proporcionar, al acabar me dejó con los mismos interrogantes en el aire, que bien podría haber resuelto yo solita yendo por otros caminos.

2. ¿Podrías describir una típica jornada laboral/estudiantil?

Pues la verdad es que llevo fatal eso de tener que madrugar, por lo que nunca me verás despierta entre semana antes de las 8:30. Normalmente me tiro de la cama antes de que me invada el espíritu de los “5 minutos más”, me preparo mi café y me doy una ducha para espabilarme. Sobre las 9:15 ya estoy sentada delante del ordenador, me pongo al día con los emails, abro facebook y twitter para ver cuáles son los temas candentes. Dependiendo de la cantidad de trabajo el acceso a las redes sociales varía por días, pero siempre me gusta darle una ojeada antes de empezar la jornada, porque así ya tengo una ligera idea de cómo va el mundo a mi alrededor. Después, si no hay mucho trabajo, me pongo a escuchar las noticias o buscar a las próximas víctimas de mis ataques a base de curriculums (la experiencia me dice que a esta hora los clientes potenciales están más receptivos y así tienen todo el día para leerse el email y la carta de presentación con toda tranquilidad). Sobre las 11:30 hago mi pausa para el desayuno, consistente en una buena “tostá” con aceite y tomate y un té y retomo mis labores donde las dejé. A las 15:00 corto para comer; algunos pensaréis que cómo puedo aguantar tanto sin salir corriendo a comerme hasta las paredes. Hombre, la verdad es que dependiendo de la concentración que tenga puede írseme el santo al cielo y ni acordarme de que tenía que alimentarme, pero, incluso los días en los que estoy más relajada, siempre intento aprovechar la mañana al máximo, porque vivo en una casa con mucha gente en un barrio bastante ruidoso y a partir de las 14:00 esto parece una feria. A las 16:00, con la barriga llena y la modorra característica, hago mi media hora 40 minutos de meditación. Es una rutina a la que me ha costado acostumbrarme, pero ahora no puedo vivir sin ella y en los días previos a las interpretaciones normalmente aumento un poco más el tiempo para dejarme unos minutos más de relajación. A las 17:00 vuelvo a la carga y así seguiré hasta las 19:30 o hasta que el cerebro me diga “basta”, normalmente más lo segundo. Después de eso suelo salir un rato para despejarme, ya sea a dar una vuelta con los amigos o a hacer deporte.

3. ¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Pues la flexibilidad de horarios es un punto bastante a favor y la posibilidad de poner una cifra a cuánto vale mi trabajo también.

4. ¿Qué es lo que menos te gusta?

Tener que regatear por tarifas. Siempre me he considerado adaptada a mi entorno y bastante flexible, por lo que puedo jugar un poco con los números, pero los hay que abusan e intentan hacerte creer que tu trabajo no vale el esfuerzo que haces por él y es una verdadera lástima.

5. ¿Eres autónomo o trabajas en plantilla? ¿Estás contento con tu situación?

Soy autónoma y por ahora no me puedo quejar. Siempre se puede mejorar, pero no me puedo quejar.

6. ¿Por qué decidiste estudiar traducción?

Porque quería ser de esos intérpretes que se pasean por los pasillos de la Comisión, en Bruselas, con el maletín del portátil en la mano y la sonrisa de “yo molo” en la cara. ¡Ay ilusa de mi!

7. ¿Crees que es necesario especializarse en un área concreta?

Necesario no, pero sí recomendable. Es la única forma de demostrar que nuestro trabajo no lo puede hacer cualquiera.

8. ¿Utilizas alguna herramienta de traducción? ¿Cuál/es?

Trabajo con Trados Studio 2011 y me va bien aunque a veces me deja el ordenador que parece que funciona con manivela y me entran ganas de tirarlo por la ventana.

9. ¿Qué haces en tu tiempo libre?

Vivo en Sevilla así que cuando no llueve hay que salir aunque sea a mirar los naranjos. Normalmente hago deporte (2 veces por semana) y leo todo lo que puedo. Cuando todo eso no llena mis vacíos existenciales intento engancharme a alguna serie, por lo menos me mantiene ocupada durante 3 o 4 meses.

10. ¿Qué consideras indispensable para la visibilidad del traductor?

Estar siempre al tanto de lo que ocurre en la profesión. Puede que no tengas un blog o una cuenta profesional de facebook o twitter, pero hay que saber siempre qué es lo que hacen los compañeros, de qué se quejan, dónde ven más salidas profesionales y después de eso establecerse un camino y unas metas. Es muy probable que no salga bien, pero lo importante es mantenerse en el camino escogido y aprender de los errores. Todos los que estamos aquí ya diseñamos nuestra estrategia y se nos fue al garete, pero no tiramos la toalla, si no ya estaríamos dedicándonos a otra cosa. Con determinación y humildad se consiguen muchas cosas. ¡Ah! y hay que insistir, que los cansinos siempre acaban haciéndose visibles (y casi siempre se salen con la suya).

11. ¿Por qué le pusiste ese nombre a tu blog? O, en su caso, ¿por qué no le pusiste nombre?

Porque quería que reflejara mis inquietudes como intérprete. Hay muchísimos (y muy buenos) blogs de traducción, pero no tantos de interpretación. Los hay, por supuesto, pero quien le haya echado un vistazo al blog de Michelle o al de Clara, verá que son profesionales con una larga carrera a sus espaldas y que tienen (o parecen tener) las cosas muy claras en la profesión. Yo quería mostrar mi carrera desde el principio, con mis momentos de bajón e inquietud y con mis momentos de euforia, para que los intérpretes noveles puedan ver que todos tuvimos un inicio profesional y que nos equivocamos (a veces muchísimo) hasta encontrar el camino a seguir.

Como se trata de dar a conocer 11 blogs que admiro aquí dejo a mis nominados:

– Oliver Carreira del blog La paradoja de Chomsky

– Eva María Martínez del blog El arte de traducir

– Rai Rizo del blog Letras de Sastre

– Carol Sánchez, del recién estrenado blog CS-interpreting

– Isabel García Cutillas de El traductor en la sombra

– Clara Guelbenzu de Bootheando

– Laeticia Abihssira de Traducir es descubrir

– Eugenia Arrés del blog De traducciones y otras rarezas

– Brenda Galván de Tradubeledi

– Aida González de Aventuras de una traductora-intérprete en Madrid

– Y a las chicas del blog La pera

Y ahí van mis preguntas:

¿Qué consejo darías a un recién licenciado?

¿Por qué le pusiste ese nombre al blog?

¿Te has planteado alguna vez cerrar el blog?

¿Crees que es necesaria la formación en TEI para ser un buen traductor/intérprete?

¿Qué deberíamos hacer para que se valore más el trabajo del traductor/intérprete?

¿Crees que es necesario especializarse en alguna materia?

¿Tienes alguna manía antes de ponerte a trabajar?

¿Te ha costado mucho encontrar clientes?

¿Qué opinan tus familiares y amigos de tu vida profesional?

Si pudieras cambiar una cosa (solo una) de tu situación profesional ¿cuál sería?

¿Crees que debería existir, al igual que en otras profesiones liberales, un colegio profesional que regule nuestra actividad?

Porqué Brasil no es el nuevo el Dorado para los intérpretes

  Se habla mucho últimamente de la falta de intérpretes de conferencias en Brasil ante los eventos que se avecinan (visita del Papa, JJ.OO.) y de cómo la demanda de este tipo de profesionales está creciendo a pasos agigantados en el país. Muchos recién licenciados y algunos intérpretes con algo de experiencia se están planteando ir para allá a probar suerte en los próximos meses y pese a las grandes expectativas creo que no está de más que dé una visión realista de cómo están realmente las cosas por allí, basándome en mi propia experiencia como medio emigrante.

No quiero parecer pesimista ni alarmista, pero sinceramente creo que la imagen que nos llega aquí de las necesidades profesionales en Brasil es excesivamente prometedora y está más que distorsionada. Hace 7 meses fui allí por primera vez para ver si era verdad lo que decían y la verdad es que me quedé sorprendida por el enorme grado de desarrollo que mostraba el país. Sin embargo, mi realidad laboral fue todo lo contrario a lo que podría haber imaginado.

Brasil ha sido hasta hace muy poco para Europa un país pobre, que merecía que miráramos hacia él con lástima y compasión (deuda externa desorbitada, niveles de corrupción impensables en Europa, violencia callejera digna de país en guerra, pobreza, el famoso “turismo sexual”, gran eufemismo de lo que no es ni más ni menos que prostitución infantil a costes mínimos para europeos con pocos escrúpulos y un largo etcétera). Incluso los hay que, desgraciadamente, todavía piensan así. Hace unos años comenzó el gran cambio, el “boom” del desarrollo que durante años se les había prometido y que muy pocos habían llegado a creer. Lula creó un sistema de ayudas sociales que permitió el acceso a la enseñanza universitaria de las clases más desfavorecidas y muchos estudiantes brasileños comenzaban a salir del país a estudiar idiomas. El licenciado medio brasileño de hoy en día no tiene nada que envidiarle a un europeo. Por supuesto, como en todos los sitios, hay universidades mejores y peores y por eso se habla de la necesidad de llevar, en ciertos sectores, a profesionales cualificados extranjeros.

Todo esto ocurre a nivel institucional, muy bien. ¿Pero qué hay del nivel social?

La sociedad brasileña se ha dado cuenta de que el cambio era posible y de que, por mucho que nosotros no queramos verlo, no nos necesitan. La discriminación y la humillación recibida por parte de los europeos y los estadounidenses todavía hace mella en muchos sectores de la población y el resentimiento hacia Europa es casi tan fuerte como podría ser hace 3 siglos. No solo contra los portugueses por el expolio al que sometieron a su país, también contra España por las políticas de extradición que ha llevado a cabo en los últimos años, contra la UE en general por hacer oídos sordos a sus súplicas y por las barreras aduaneras a sus productos y contra EE.UU porque les ha tratado de terroristas por defender su bien más preciado: el petróleo. Para el grueso de la sociedad solo existen dos tipos de personas: los brasileños y los gringos y es muy común escuchar por ahí “Yo no le daría trabajo a un gringo ni aunque me suplicara”.

En esa situación me encontré yo cuando llegué. Es cierto que cada persona es un mundo y que mi experiencia no es extrapolable a las vivencias de otros muchos españoles que se están abriendo camino con mayor o menor éxito en el mercado brasileño. Escogí Goiás, ciudad pequeña en medio de las montañas a cuatro horas al sur de Brasilia (nada comparable con la vida de una persona que viva en Rio o en São Paulo y, evidentemente, a un tiro de piedra de la capital, ya que en distancias brasileñas cuatro horas no es nada). Me fui allí porque tenía amigos y pareja y creí que por eso la adaptación sería más fácil. Nada más lejos de la realidad. Me encontré con enormes dificultades para comunicarme, de los tres currículos que dejé el primer mes en mano, en dos de ellos me miraron con desprecio y en el tercero recibí una amable sonrisa y un “ya te llamaremos” (de eso no me puedo quejar, me llamaron meses más tarde ofreciéndome un trabajo con un sueldo miserable, pero al menos me llamaron). Una amiga Doctora en historia me dijo: “He participado en muchos congresos y te aseguro que los organizadores antes pagarían el doble para que alguien de aquí haga una inversa mediocre que contratar a una gringa para que les haga una interpretación maravillosa”. Otros me han hecho comentarios del tipo: “Podrás casarte, podrás tener hijos y vivir toda la vida aquí, pero siempre serás gringa para ellos”.

Ante este panorama no ha sido fácil seguir adelante y me han hecho falta muchas sesiones de curación de autoestima y muchas tarrinas de dulce de leche en los momentos de bajón.

Como digo, no me gustaría quitarle la ilusión a nadie, pero quisiera a toda costa evitar que algún compañero ilusionado se lleve un desengaño. Ir a un país donde no se conoce a nadie simplemente porque “hay posibilidades de futuro” a la larga no funciona, o puede funcionar tanto como trabajar en algo que no te gusta simplemente “porque el sueldo es bueno”. Hay muchas posibilidades ahí fuera y quién la sigue la consigue, hay que tener ganas, perseverancia y mucha, mucha paciencia. En nuestra profesión la tasa de noes por cada sí que recibimos es inmensa, pero hay muchísimas vías que se pueden explorar.

El otro día una profesora de interpretación de la uni me comentó: “El problema de los licenciados en TEI de hoy en día es que tenéis mucha prisa y con prisa las cosas no salen bien”. Aún estoy dándole vueltas a esa frase, quizás no actuar ahora nos cierre algunas puertas profesionales, pero dejar madurar la mente y aprender de los que saben más que nosotros y están cerca puede abrirnos muchísimas más. Al menos eso es lo que quisiera creer

Diversificarse o morir

Ayer fui a supervisar el examen final del curso de francés del que soy tutora y aunque tengo que reconocer que me siento bastante aliviada (tantas redacciones por corregir empezaban a estresarme) no pude evitar sentir un ligero desasosiego. Y es que, con el fin del curso, se acaba mi principal actividad económica después de la traducción y la interpretación (aunque muchos meses ha sido mi actividad principal a secas).

Mucho se ha hablado sobre la flexibilidad del traductor y sobre la necesidad de diversificar nuestras actividades, pero en cualquier caso es un tema que nunca está de más sacar a colación, puesto que sin la diversificación de nuestras actividades estaríamos condenados a la extinción como gremio.

Yo siempre he sido muy reacia a buscar actividades complementarias que me supongan gran inversión de tiempo, porque hay muchas actividades a las que no me gustaría tener que renunciar (mis prácticas de consecutiva de los jueves, mis clases de capoeira…), pero creo que se puede llegar a encontrar el equilibrio y además, de todo se puede aprender.

Hace poco un ex-compañero me habló de una empresa para la que trabajaba a tiempo parcial evaluando páginas web y por primera vez me di un autoempujón y dije: ¿por qué no?. La verdad es que ahora no podría alegrarme más de haber tomado esa decisión. Al ser a tiempo parcial todavía puedo practicar mis consecutivas los jueves y puedo ir a mis clases de capoeira, es cierto que no es el trabajo de mi vida, pero no puedo negar que no he aprendido: gracias a la evaluación de webs ya tengo decididos mis destinos vacacionales para los próximos 5 años y si me dais unos meses más hasta podré recomendaros buenos hoteles y restaurantes en las zonas que os interesen.

Es cierto que tuve mis dudas, pues tuve que invertir tiempo en preparar mi curriculum, pasar las pruebas teóricas y prácticas y hacer mil tutoriales hasta que empecé a medio pillarle el truco. Ha habido días en los que he pensado que era todo una pérdida de tiempo, ya que disponía de menos tiempo para buscar trabajo “de lo mío”. Pero una vez pasado el esfuerzo inicial puedo gestionarme el tiempo como quiera y seguir buscando trabajo de traducción e interpretación en los ratos libres.

Si eres un poco como yo y te sientes reacio a buscar fuera del campo de la traducción y la interpretación piensa en las ventajas que una actividad adicional pueda traerte. Hazte una lista con los pros y los contras (ingresos adicionales vs falta de tiempo para otras cosas), incluye en la lista todos los aspectos que te gustaría encontrar o desarrollar en una nueva actividad y aquellas cosas a las que no estás dispuesto a renunciar por amarrarte a otro trabajo, ten en cuenta el volumen de trabajo que sueles tener o que prevés que vayas a tener (evidentemente si tu cliente principal te da trabajo hasta para sobrevivir en los peores meses tal vez no te compense buscar otra cosa simplemente por probar). Y sobre todo, no tengas miedo al cambio; hoy en día hay muchísimas actividades interesantísimas en las que buscan perfiles como los nuestros y para los que nos gusta descubrir y aprender cosas nuevas ampliar nuestro radio de acción a otros sectores solo puede significar experiencias positivas.

El trabajo sin horarios o cómo sobrevivir al trabajo desde casa

Hace ya algún tiempo que llevo pasando excesivas horas delante del ordenador. Al principio pensaba que era normal, pues ante la escasez actual de encargos hay que insistir un poco más y ampliar los horizontes de búsqueda. Sin embargo, después de una semana empecé a notar que algo no iba bien dentro de mí: me despertaba de madrugada, estaba cambiando constantemente mis horarios de comida y mis hábitos alimenticios, me dolía la cabeza casi diariamente, tenía energía a horas en las que debería estar durmiendo y me dormía a horas en las que debería estar dándolo todo, perdía concentración y otras tantas alteraciones más.

Fue entonces cuando me paré a pensar y escuché dentro de mi cabeza la voz de una atigua profesora: “horarios y rutina: para sobrevivir a esta profesión tienes que establecerte un buen plan de trabajo y establecerte unos límites, si no se te suben a la chepa”. Aunque siempre creí que es un buen consejo, yo también cometí el error (como muchos de los que trabajan desde casa) de pensar que ahora que la cosa está más floja debemos ante todo conseguir nuevos clientes “cueste lo que cueste”, aunque ello conlleve un peligro inminente de colapso neuronal. Muy a mi pesar tuve que reconocer que ella estaba en lo cierto.

El peor enemigo del trabajador in-house es que la búsqueda de trabajo puede convertirse en una obsesión y el primero que sufre la falta de descanso es nuestro cuerpo. Es cierto que en un mundo cada vez más globalizado hay que saber adaptarse a las circunstancias, máxime cuando se es traductor y la mayoría de nuestros clientes están fuera. Si un día tenemos que esperar a un cliente de EE.UU que nos envía un documento a las 10 PM no pasa nada por cenar más tarde, siempre que esa situación no se convierta en rutina, o que podamos adaptar nuestra rutina para trabajar a esa hora descansando otras.

La comida es lo más importante. Es imprescindible hacer una pausa de al menos 1 hora y media para comer y siempre que sea posible a la misma hora; nuestro cuerpo se resiente mucho con los desajustes y los cambios y realmente no sirve de mucho ponerse a enviar curriculums a diestro y siniestro mientras hacemos la digestión, porque nuestra concentración está por los suelos. Si tu cliente está en Australia y quieres contactar con el antes de que cierre tendrás que comer antes, (yo hace algunas semanas que dejé la tradición ibérica de almorzar a las 2 de la tarde para adoptar una mucho más internacional, alrededor del mediodía, y por ahora me da muy buenos resultados) todo sea por adaptarnos.

El sueño. Ya sé que dicen que es fundamental dormir 8 horas para estar descansado y yo como intérprete lo recomendaré siempre que pueda, pero no voy a engañar a nadie: ni yo misma lo hago. Lo que sí es importante mantener también una rutina de sueño; aunque no sean 8 horas, si se duermen 6 o 7 manteniendo en la medida de lo posible el mismo horario no habrá problema (incluso si tienes que levantarte a las 5 para hablar con China).

El descanso visual. Nos pasamos más de la mitad del día con la vista fija en la pantalla y si no descansamos la vista correctamente pueden llegar los dolores de cabeza y los pinchazos en los ojos. Muchas empresas recogen en sus convenios colectivos 5 minutos de pausa visual por cada hora para los empleados que tengan que trabajar con ordenador. No quisiera sugerir que cada 55 minutos os tengáis que levantar para cerrar los ojos, porque muchas veces estamos muy concentrados y si paramos se nos va la inspiración, pero sí es muy recomendable para de vez en cuando. SOBRETODO hay que intentar apagar el ordenador mínimo 30 minutos antes de ir a dormir, no sólo por los ojos, también nuestro cerebro nos lo agradecerá.

Pasear aclara la mente. Muchas veces me he sentado delante del ordenador y después de algunas horas me he dado cuenta de que estaba bloqueada. “El cerebro necesita aire(me decían mis profesores de interpretación) y eso se aplica a casi todas las disciplinas. La inspiración no va a llegar antes por pasar 4 horas ininterrumpidas mirando de forma intermitente al teclado y a la pantalla en busca de ayuda y un buen paseo puede traer ideas nuevas a nuestra cabeza. Además, por si no soy lo suficientemente convincente, puedo aseguraros que el no acerlo os traerá algunos kilos de más (y de eso soy un muy buen ejemplo).

Ser flexible es uno de los prerrequisitos de nuestra formación pero hay que saber encontrar una rutina dentro de nuestra flexibilidad o una buena flexibilidad dentro de nuestra rutina.

Yo por mi parte me retiro, que ya llevo algunas horas aquí sentanda y no quisiera empezar a escribir tonterías.

Estreno

¡Por fin!

Después de mucho tiempo y una gran falta de ideas me he decidido a crear mi propio blog profesional.

Me gustaría que este espacio se convirtiera en un lugar de intercambio de ideas y propuestas, donde poder compartir nuestras experiencias como traductores, opiniones y diferentes puntos de vista sobre nuestra profesión.

Que pueda ser un punto de encuentro entre traductores profesionales y futuros traductores o intérpretes.

Empiezo esta etapa con muchas ganas y mucha ilusión.

Espero que todos podais disfrutarlo.