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Renovando habilidades y técnicas: Cambridge conference interpretation course 2014

 

Como cada año, a medida que se va acercando el verano, vemos que empieza a ofrecerse una amplia variedad formativa en interpretación, tanto para los que están empezando su andadura profesional como para los que ya llevan un largo camino recorrido. Hay cursos de todos los tipos y colores y, tanto el contenido que ofrecen como el público al que van dirigidos, pueden variar considerablemente.

Uno de los cursos que más ha llamado mi atención, tanto por el programa como por la variedad de lenguas de trabajo que abarca es el Cambridge Conference Interpretation Course, que no hace mucho ha abierto su plazo de matrícula para el verano de 2014. Aunque el precio sobrepasa un poco mis posibilidades actuales no descarto matricularme en futuras ediciones porque, visto el programa y el listado de profesores, se me han quedado los ojos como platos. El curso está dirigido a intérpretes en activo que, por una u otra razón no han podido mantener sus habilidades al día y para intérpretes noveles que no cuentan con gran experiencia y necesitan practicar, aunque, como bien destacan en todas las secciones de su página web, no se trata de una escuela de interpretación y, por lo tanto, se presupone que los participantes en el curso son capaces de trabajar a nivel profesional (vamos, que mejor dejarlo para otro año si no estamos seguros de poder llegar al final de la maratón).

Está impartido por intérpretes AIIC en activo, que trabajan para instituciones internacionales (OTAN, OECD…) tanto en plantilla como freelances, muchos de ellos miembros de los tribunales de examen de dichas instituciones y profesores de máster de interpretación de conferencias en reconocidas universidades internacionales. Además, te garantizan que no habrá más de 3 alumnos por profesor, ¡todo un lujazo vaya!

Y por si esto fuera poco, el curso se celebra en Cambridge, una ciudad de lo más aburrida e insulsa, sobre todo en verano… (nótese el deje irónico y los suspiros que se me escapan entre frase y frase).

En mi caso este año no podrá ser, creo que todavía me quedan muchas horas de trabajo duro para poder enfrentarme a este tipo de retos sin tener sudores fríos, pero si os pica la curiosidad o si estáis planteándoos hacer algún curso de renovación profesional este verano os recomiendo que le echéis un vistazo al programa, no tiene desperdicio.

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Asistencia psicológica a intérpretes, ¿mito o realidad?

Hace algunos días estaba comentando con varios colegas algunas anécdotas que nos han sobrevenido en situaciones de interpretación poco agradables y se me ocurrió preguntarme (en voz alta) qué harían ante esas situaciones los compañeros más sensibles, puesto que, al fin y al cabo, en la mayoría de los casos nos encontramos solos ante el peligro. Tras un pequeño debate llegamos a la conclusión de que, para evitar vernos afectados por una situación desagradable lo único que podemos hacer es rechazar el encargo que se nos ofrezca, aunque claro, esto no siempre es posible.

Muchos intérpretes han tenido que enfrentarse alguna que otra vez a situaciones desagradables en su trabajo, ya que nuestra labor puede desarrollarse en multitud de entornos: hospitales, cárceles, juzgados, centros de menores, casas de acogida, comisarías… Son innumerables los temas que pueden llegar a abordarse (muchos en absoluto deseables) y las diferentes situaciones a las que podemos tener que enfrentarnos. No me refiero exclusivamente a los intérpretes de los Servicios Públicos; todos sabemos que a menudo se organizan congresos y charlas sobre temas peliagudos. Ante esto, cabe preguntarse si existe algún tipo de protección psicológica o asistencia profesional que se le pueda ofrecer al intérprete involucrado en estos casos. La respuesta es no; o al menos en mis búsquedas no he conseguido encontrar informaciones al respecto. Parece como si se tratara de un tabú o, simplemente, que nadie lo considera un problema.

No existen tampoco publicaciones al respecto, ni se menciona este tema en las webs de asociaciones de traductores e intérpretes profesionales como ASETRAD u otras que he consultado. Tampoco se plantea que pueda ofrecerse algún tipo de servicio de ayuda psicológica gratuita a profesionales autónomos que trabajen en entornos “sensibles” (para eso, entre otras cosas, pagamos mensualmente la Seguridad Social). Me da la sensación de que la única persona que ve la desprotección del intérprete como algo serio soy yo. Y, sin embargo, para los intérpretes en plantilla de la mayoría de organismos internacionales, como el Tribunal Penal Internacional, en el que conozco a varios colegas que trabajan, sí que hay equipos de psicólogos que ofrecen asistencia, debido a la intensa presión emocional a la que a veces se ven sometidos.

Pero claro, el autónomo  se supone que puede escoger qué encargos acepta y cuáles no. Si bien esto es cierto, el que haya trabajado algún tiempo como intérprete sabrá que en nuestro trabajo existen las sorpresas, y muchas. Muchas veces el cliente no ha pasado la documentación por adelantado, o la ha pasado con muy poca antelación, no ha sido muy claro con el lugar donde se llevará a cabo la interpretación ni en qué condiciones y un largo etc. Si a esto sumamos que, como humanos, tenemos sentimientos y que, lo queramos o no, hay temas que nos afectan de una forma un poco más personal que otros, veremos que no es tan raro que alguna que otra vez lleguemos a casa con ganas de llorar y maldecir. Que nuestro trabajo es simplemente transmitir, de eso no cabe duda, pero de que no somos simples robots que emiten sonidos en uno u otro idioma sin que la información pase por nuestro cerebro y, a veces, se quede, tampoco.

¿Qué hacer entonces ante el problema? Con tiempo y experiencia hasta el más llorón se acaba insensibilizando, pero mientras eso llega a mí se me antoja necesario dotar al intérprete de herramientas para protegerse emocionalmente, aunque sea simplemente de su propia sensiblería. Y por eso lo manifiesto abiertamente aquí, porque considero que alguien debe expresar su preocupación y porque me interesa saber qué piensan los compañeros de todo esto. Todas las opiniones serán bien recibidas