De cabinas y glosarios

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Monthly Archives: noviembre 2013

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Consecutiva y medicina: ¿de verdad son tan amigas?

P1020943Últimamente, la mayoría de las interpretaciones que me surgen tratan sobre medicina o están íntimamente relacionadas con algún tema médico y todas, absolutamente todas, han sido en consecutiva.

Esto me ha llevado a plantearme ciertos problemas o inconvenientes (a lo mejor soy la única a la que le suponen un problema) derivados de la toma de notas, hasta tal punto de tener que modificarla para adaptarla exclusivamente a la realidad médica de una interpretación en concreto (y, por tanto, no siendo válida para ningún otro encargo).

Vaya por delante que yo soy de la vieja escuela y que todavía no he podido subirme al carro de la interpretación en tablet (hubiera vendido a mi madre a cambio de poder asistir al taller de Esther Navarro-Hall sobre sim-consec, pero mis circunstancias en aquel momento no me lo permitían), por lo que servidora ya es experta en pasearse por hospitales, libretita y bolígrafo en mano. Tampoco se trata, a mi juicio, de un problema de oxidación por falta de práctica, sino más bien de sentirme cómoda con el sistema de notas en sí (por lo que comentaba más arriba de verme obligada a modificar según cada encargo).

A los intérpretes se nos dice que tenemos que respetar el significado y no la palabra, aunque creo que esto se aplica a todas las disciplinas excepto a la medicina. En medicina, la utilización de un término concreto y no otro es vital y es lo que establece que una interpretación esté bien o mal y, en este sentido, creo que el sistema de notas tradicional se queda un poco corto.

La toma de notas que se enseña en el manual de Rozan, en el que se basan las técnicas que me enseñaron cuando estudiaba interpretación y que se sigue enseñando (creo) en los másteres y posgrados de interpretación (con algunos añadidos y pequeñas modificaciones) está orientada al ámbito político (y a todo lo que tiene que ver con la interpretación de conferencias de alto nivel) y, si bien es cierto que, como intérpretes, se nos dota de recursos para poder adaptar el sistema de notas a nosotros mismos considero que ni siquiera la “personalización” de una forma de toma de notas aplicable a cualquier esfera del saber es comparable con las notas que deben tomarse en medicina.

Tal vez mis colegas que hayan cursado másteres de interpretación en los Servicios Públicos no se enfrenten a esta reflexión constantemente, pero para mí, que me formé como intérprete de conferencias, es recurrente cada vez que me preparo un nuevo glosario médico para algún congreso o seminario.

Por ahora, y después de mucho tiempo, he conseguido diseñar un sistema de toma de notas que se adapte a mi (o al menos a mi forma de concebir mentalmente las diferentes especialidades dentro de la medicina), más basado en abreviaturas que en símbolos. Es un sistema que, no obstante, haría gritar de exasperación a algunos de mis exprofesores y que me hace plantearme día a día si no habrá otra forma de hacerlo más ortodoxa (dicho de otra forma: ¿seré yo la rara?). Por ahora, y a pesar de lo caótico que pueda ser, ningún cliente ni oyente se me ha quejado, pero nunca está de más preguntar a los demás qué hacen ellos, para no continuar con esta búsqueda, tal vez absurda, de un estilo más “estandarizado”. Si algún colega intérprete me lee y quiere compartir conmigo sus reflexiones o realizar alguna sugerencia serán más que bienvenidas; todo sea por seguir aprendiendo.

A los demás espero veros en el ETIM 😉

PD: Es mi primer “sarao” traductoril y no conozco a nadie, por favor, si me reconocéis venid a saludarme que a mí me dará vergüenza.
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Interpretaciones vampíricas

Hay eventos que por sus características o por el público al que van dirigidos (entregas de premios, festivales de cine, galas benéficas…) se celebran de noche y lo habitual, en estos casos, es que el intérprete esté prevenido y, sabiéndolo con antelación, pueda prepararse adecuadamente para la ocasión, organizando su jornada con tiempo.

El problema, sin embargo, reside en aquellos eventos que, aun planificados con bastante antelación para celebrarse de día, sufren algún contratiempo que les obligue a retrasarse (que el ponente se ponga enfermo, que haya un apagón y que los equipos de sonido fallen o, como en el caso de una servidora, que el avión del representante se retrase) posponiendo el evento “para después de cenar” .

Imprevistos, como ya he comentado en algunas ocasiones, puede haber muchos, pero lo principal en estos casos es tomárselo con filosofía y no caer en uno de los principales peligros de nuestra profesión: no estar suficientemente descansados; y de esto puedo hablar por experiencia propia. Es muy fácil caer en la tentación de querer aprovechar las horas que de repente se nos han regalado para hacer algo “productivo” y ponernos a repasar una y otra vez los glosarios para cerciorarnos de que vamos bien preparados, ponernos a responder emails atrasados como locos o quitar algunas de las tareas menos importantes de la lista de cosas por hacer. Y esto, para el intérprete que haya comenzado su jornada laboral por la mañana temprano puede ser especialmente contraproducente.

No somos vampiros (aunque a algunos ya les gustaría) y a menos que podamos conseguir que redbull devuelva coherencia a nuestras neuronas como devuelve energía al cuerpo más nos valdría descansar si queremos continuar frescos más allá de la puesta de sol.

Eso que estás diciendo, guapo, no pienso ponerlo en mis notas

Eso que estás diciendo, guapo, no pienso ponerlo en mis notas

Dormir una siesta corta, hacer un poco de meditación, cocinar o, incluso, salir a dar un paseo para airearnos un poco son algunas tareas que no ocupan mucho tiempo y que pueden ayudarnos a desconectar momentáneamente sin hacernos perder de vista la difícil tarea que tenemos por delante.

Además, es muy probable que en estos casos las personas a las que vayamos a interpretar estén también casadas, razón de más para que nuestro cansancio no sea una excusa para no crear una comunicación natural y fluida. Aquí, más que en otros casos, se exigirá de nosotros un esfuerzo adicional para proporcionar la información de forma más clara y precisa, ya que el sueño nubla el entendimiento.

Para realizar un buen trabajo, el intérprete debe prestar atención tanto a su cuerpo como a su mente, porque no hay cabeza fresca en cuerpo agotado ni cuerpo que aguante una mente desbordada. No cuesta nada dedicarnos unos minutos al día para cuidarnos y descansar si con ello conseguimos una comunicación óptima y estoy segura de que los clientes lo notarán.

Necesito mis documentos

No, no voy a hablar sobre inmigración ni problemas burocráticos/administrativos; cuando digo papeles me refiero a la documentación. Sí, a la documentación que todo intérprete tiene que prepararse como un loco días antes de sentarse a interpretar para poder realizar un trabajo decente.

Tener información previa y específica sobre el tema que se va a tratar durante el congreso o la reunión en los que se va a interpretar es absolutamente importante, como puede serlo en cualquier profesión hoy en día (no puedo imaginarme a un médico que no revise la historia clínica de su paciente antes de la consulta, ni a un abogado que no se repase todos los detalles del caso antes de exponer una defensa). Al igual que en estos dos últimos casos, contar con la documentación específica que va a utilizarse es también muy necesario.

Con la proliferación, en los últimos años, de congresos internacionales sobre coaching, marketing, redes sociales y otros temas de carácter más general que interesan a un sector bastante amplio de la población se puede tender a pensar que para una “simple” charla de carácter “informal y distendida” no hace falta mucha preparación, al fin y al cabo “no hay mucho vocabulario técnico” (¿a cuántos compañeros no les suena esta situación?).  Sin embargo, es importante hacer ver al cliente que, independientemente de la tecnicidad del vocabulario, ninguna conferencia es fácil. Tipos de ponentes los hay como diferentes tipos de personas en el mundo: los hay ultra formales a los que les gusta mantener las distancias con la audiencia, los hay informales, los hay serios y los hay más cercanos, los hay que quieren integrar en todo momento al público y los hay que prefieren dar charlas magistrales, los hay que usan diapositivas y los hay que no paran de hablar y los hay, por supuesto, los que adoran un determinado tipo de palabras porque se han puesto de moda o simplemente porque les sirven a su causa en ese momento específico.

Lo cierto y verdad es que un intérprete nunca puede saber el enfoque que un determinado ponente va a dar a su exposición  y es por eso nuestra  tarea hacérselo ver al cliente para poder garantizar un trabajo de calidad en las mejores condiciones posibles. Los clientes, a menudo, tienen miles de cosas en la cabeza durante la organización de un congreso y es bastante común que lo primero que se les olvide sea el intérprete. Para conseguir que todo salga bien habrá que hacer un esfuerzo conjunto mientras que, para que algo salga mal basta simplemente un descuido y esto estaría bien recordárselo para que sepan que nosotros, al igual que ellos, también tenemos interés en que todo salga a la perfección.

Al igual que los intérpretes los clientes no nacen sabiendo, todos tienen una primera vez; por eso, nos corresponde a nosotros educarlos poco a poco y tener paciencia con ellos. Dar este paso al principio puede resultar difícil; los intérpretes con más años de experiencia ya estarán acostumbrados a lidiar con este tipo de situaciones, pero entiendo que para el intérprete novel no sea todo tan sencillo. En cualquier caso es muy importante superar la timidez y el miedo al “qué pensará si le insisto demasiado” e intentar, de la manera más diplomática posible hacerle varios recordatorios sobre la importancia de la documentación cuando se vaya acercando la fecha.

No he conocido hasta hoy a ningún cliente que no esté interesado en que el evento que organiza salga perfecto por lo que, aunque con mil cosas en la cabeza, recordarles la importancia de poder transmitir el mensaje con el menor número de obstáculos es una forma de darle visibilidad e importancia a nuestra profesión y de hacerles ver, al mismo tiempo, que estamos comprometidos con nuestros trabajo y que haremos todo lo posible para que todo salga de maravilla.