De cabinas y glosarios

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Monthly Archives: mayo 2013

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One lovely blog Award

He sido nominada (increíble, pero cierto) al “One lovely blog award”. Es esta una cadena que se ha venido pasando entre varios blogs en los últimos días y he de decir que, aunque no soy muy fan de las cadenas, esta en particular me hace especial ilusión. Primero, porque me han nominado a mi (y sin tener que pagar por ello :D) y en segundo lugar porque me parece un gran reconocimiento a la labor de difusión de nuestra profesión (y de otras) que realizan muchos de nuestros colegas en internet.

Por ello, quisiera agradecer en primer lugar a Ana Ayala, del blog Construyendo Traducciones, por esta nominación (la verdad es que a estas alturas me esperaba cualquier cosa menos que alguien considerara el blog “lovely”) y en segundo lugar a todos los lectores que me leen y aguantan mis berrinches profesionales con asiduidad.

Dicho esto, paso a describir , para quien no las conozca aún, las obligaciones que conlleva la aceptación del premio, mis respuestas y nominados.

Las obligaciones que conlleva aceptar el premio son las siguientes:

– Nombrar y agradecer el premio a  la persona/blog que te concede la nominación

– Responder a las 11 preguntas que te hace.

– Conceder el premio a 11 blogs que te gusten, especialmente a blogs nuevos

– Hacer 11 nuevas preguntas a los premiados.

– Informar del premio a cada uno de los blogs .

– Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo

Las preguntas que Ana me realizó en el momento de la nominación son:

1. ¿Qué opinas de los másteres?

Los másteres son una herramienta de formación muy útil para quien quiera profundizar en un aspecto profesional o académico concreto y proporcionan especialización en materias que pueden ser interesantes para el futuro profesional. No obstante, no son la llave que abre todas las puertas del mundo laboral y hacer un máster “por hacer” porque no se tiene muy claro adónde quiere uno ir a parar después de la carrera no es la solución, pues al acabar estarás como empezaste (con un poco más de conocimiento, sí, pero en el mismo punto). Yo cursé un máster de interpretación al acabar la carrera porque tenía muy claro que era eso lo que quería hacer, pero por mucha satisfacción profesional que me haya podido proporcionar, al acabar me dejó con los mismos interrogantes en el aire, que bien podría haber resuelto yo solita yendo por otros caminos.

2. ¿Podrías describir una típica jornada laboral/estudiantil?

Pues la verdad es que llevo fatal eso de tener que madrugar, por lo que nunca me verás despierta entre semana antes de las 8:30. Normalmente me tiro de la cama antes de que me invada el espíritu de los “5 minutos más”, me preparo mi café y me doy una ducha para espabilarme. Sobre las 9:15 ya estoy sentada delante del ordenador, me pongo al día con los emails, abro facebook y twitter para ver cuáles son los temas candentes. Dependiendo de la cantidad de trabajo el acceso a las redes sociales varía por días, pero siempre me gusta darle una ojeada antes de empezar la jornada, porque así ya tengo una ligera idea de cómo va el mundo a mi alrededor. Después, si no hay mucho trabajo, me pongo a escuchar las noticias o buscar a las próximas víctimas de mis ataques a base de curriculums (la experiencia me dice que a esta hora los clientes potenciales están más receptivos y así tienen todo el día para leerse el email y la carta de presentación con toda tranquilidad). Sobre las 11:30 hago mi pausa para el desayuno, consistente en una buena “tostá” con aceite y tomate y un té y retomo mis labores donde las dejé. A las 15:00 corto para comer; algunos pensaréis que cómo puedo aguantar tanto sin salir corriendo a comerme hasta las paredes. Hombre, la verdad es que dependiendo de la concentración que tenga puede írseme el santo al cielo y ni acordarme de que tenía que alimentarme, pero, incluso los días en los que estoy más relajada, siempre intento aprovechar la mañana al máximo, porque vivo en una casa con mucha gente en un barrio bastante ruidoso y a partir de las 14:00 esto parece una feria. A las 16:00, con la barriga llena y la modorra característica, hago mi media hora 40 minutos de meditación. Es una rutina a la que me ha costado acostumbrarme, pero ahora no puedo vivir sin ella y en los días previos a las interpretaciones normalmente aumento un poco más el tiempo para dejarme unos minutos más de relajación. A las 17:00 vuelvo a la carga y así seguiré hasta las 19:30 o hasta que el cerebro me diga “basta”, normalmente más lo segundo. Después de eso suelo salir un rato para despejarme, ya sea a dar una vuelta con los amigos o a hacer deporte.

3. ¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?

Pues la flexibilidad de horarios es un punto bastante a favor y la posibilidad de poner una cifra a cuánto vale mi trabajo también.

4. ¿Qué es lo que menos te gusta?

Tener que regatear por tarifas. Siempre me he considerado adaptada a mi entorno y bastante flexible, por lo que puedo jugar un poco con los números, pero los hay que abusan e intentan hacerte creer que tu trabajo no vale el esfuerzo que haces por él y es una verdadera lástima.

5. ¿Eres autónomo o trabajas en plantilla? ¿Estás contento con tu situación?

Soy autónoma y por ahora no me puedo quejar. Siempre se puede mejorar, pero no me puedo quejar.

6. ¿Por qué decidiste estudiar traducción?

Porque quería ser de esos intérpretes que se pasean por los pasillos de la Comisión, en Bruselas, con el maletín del portátil en la mano y la sonrisa de “yo molo” en la cara. ¡Ay ilusa de mi!

7. ¿Crees que es necesario especializarse en un área concreta?

Necesario no, pero sí recomendable. Es la única forma de demostrar que nuestro trabajo no lo puede hacer cualquiera.

8. ¿Utilizas alguna herramienta de traducción? ¿Cuál/es?

Trabajo con Trados Studio 2011 y me va bien aunque a veces me deja el ordenador que parece que funciona con manivela y me entran ganas de tirarlo por la ventana.

9. ¿Qué haces en tu tiempo libre?

Vivo en Sevilla así que cuando no llueve hay que salir aunque sea a mirar los naranjos. Normalmente hago deporte (2 veces por semana) y leo todo lo que puedo. Cuando todo eso no llena mis vacíos existenciales intento engancharme a alguna serie, por lo menos me mantiene ocupada durante 3 o 4 meses.

10. ¿Qué consideras indispensable para la visibilidad del traductor?

Estar siempre al tanto de lo que ocurre en la profesión. Puede que no tengas un blog o una cuenta profesional de facebook o twitter, pero hay que saber siempre qué es lo que hacen los compañeros, de qué se quejan, dónde ven más salidas profesionales y después de eso establecerse un camino y unas metas. Es muy probable que no salga bien, pero lo importante es mantenerse en el camino escogido y aprender de los errores. Todos los que estamos aquí ya diseñamos nuestra estrategia y se nos fue al garete, pero no tiramos la toalla, si no ya estaríamos dedicándonos a otra cosa. Con determinación y humildad se consiguen muchas cosas. ¡Ah! y hay que insistir, que los cansinos siempre acaban haciéndose visibles (y casi siempre se salen con la suya).

11. ¿Por qué le pusiste ese nombre a tu blog? O, en su caso, ¿por qué no le pusiste nombre?

Porque quería que reflejara mis inquietudes como intérprete. Hay muchísimos (y muy buenos) blogs de traducción, pero no tantos de interpretación. Los hay, por supuesto, pero quien le haya echado un vistazo al blog de Michelle o al de Clara, verá que son profesionales con una larga carrera a sus espaldas y que tienen (o parecen tener) las cosas muy claras en la profesión. Yo quería mostrar mi carrera desde el principio, con mis momentos de bajón e inquietud y con mis momentos de euforia, para que los intérpretes noveles puedan ver que todos tuvimos un inicio profesional y que nos equivocamos (a veces muchísimo) hasta encontrar el camino a seguir.

Como se trata de dar a conocer 11 blogs que admiro aquí dejo a mis nominados:

– Oliver Carreira del blog La paradoja de Chomsky

– Eva María Martínez del blog El arte de traducir

– Rai Rizo del blog Letras de Sastre

– Carol Sánchez, del recién estrenado blog CS-interpreting

– Isabel García Cutillas de El traductor en la sombra

– Clara Guelbenzu de Bootheando

– Laeticia Abihssira de Traducir es descubrir

– Eugenia Arrés del blog De traducciones y otras rarezas

– Brenda Galván de Tradubeledi

– Aida González de Aventuras de una traductora-intérprete en Madrid

– Y a las chicas del blog La pera

Y ahí van mis preguntas:

¿Qué consejo darías a un recién licenciado?

¿Por qué le pusiste ese nombre al blog?

¿Te has planteado alguna vez cerrar el blog?

¿Crees que es necesaria la formación en TEI para ser un buen traductor/intérprete?

¿Qué deberíamos hacer para que se valore más el trabajo del traductor/intérprete?

¿Crees que es necesario especializarse en alguna materia?

¿Tienes alguna manía antes de ponerte a trabajar?

¿Te ha costado mucho encontrar clientes?

¿Qué opinan tus familiares y amigos de tu vida profesional?

Si pudieras cambiar una cosa (solo una) de tu situación profesional ¿cuál sería?

¿Crees que debería existir, al igual que en otras profesiones liberales, un colegio profesional que regule nuestra actividad?

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La interpretación simultánea sin cabina

Que estamos en época de recortes no es ninguna novedad a estas alturas y el hecho de que también se recorte en gastos de interpretación puede no parecer sorprendente. Quien lleva ya bastantes años en el oficio habrá notado el “bajón” que han dado las reuniones multilingües de un tiempo a esta parte, por no mencionar la reducción de combinaciones que venimos sufriendo en las reuniones internacionales.

Lo que realmente sorprende, o al menos me sorprende a mí, que no llevo mucho en el negocio, es la imaginación que echan algunos a la hora de recortar. Y es que, puestos a recortar, hoy en día se recorta hasta en cabinas. Sí, sí, que se interpreta sin cabinas, vamos.

La primera vez que me lo dijeron se me quedó la boca cual buzón de correos durante unos 15 minutos; ya había oído hablar de cabinas con sistemas caseros de ventilación (a.k.a agujero en el techo) o incluso de cabinas sin puertas (a estas alturas mejor no sorprendernos), pero este fin de semana he tenido la oportunidad de comprobarlo en mis propias carnes y, la verdad, creo que la experiencia no ha sido del todo desastrosa.

La alternativa que se ofrece a los intérpretes en lugar de la cabina es interpretar en una “tranquila” sala contigua mediante sistema de circuito cerrado de televisión. Y digo “tranquila” porque igual que te pueden dar un despacho enorme y te sientes allí a tus anchas interpretando bien te puede tocar montar el “tinglao” en el escobero o en la sala de fotocopias, como fue el caso de servidora.

El sistema en cuestión es bien sencillo: en esta sala aparte se montan en una mesa dos monitores, uno conectado a una cámara que está grabando lo que ocurre en la sala de la reunión y el otro conectado al ordenador del ponente, por si hace uso de power point o programas similares. Es lo que viene a ser una “interpretación simultánea remoto-presencial”.

El porqué de esta nueva forma de interpretación simultánea me lo explicó muy amablemente el técnico de sonido que se encontraba allí; por lo visto (y esto es algo que, aunque parezca obvio, no se me había pasado por la cabeza) la parte más cara del equipo de sonido es, con diferencia, la cabina y si el cliente dispone de salas donde poder ubicar el resto del equipo y a los intérpretes, a menudo prefiere ahorrarse el coste del montaje de la susodicha.

El sistema, como todo método alternativo a otro por largo tiempo establecido y cuya eficacia está más que comprobada, tiene sus detractores (de hecho ya me han empezado a llegar bastantes críticas por parte de algunos colegas), pero imagino yo que algún que otro partidario tendrá. A mí, particularmente, ni me gusta ni me termina de disgustar, si bien es cierto que, de llevarse a cabo en una situación ideal (véase por ideal que el tamaño de la sala sea el adecuado y el nivel de ruido nulo, que todos los equipos funcionen a la perfección, etc.) podría ser un concepto bastante interesante de desarrollar, que ayude a potenciar la idea de “invisibilidad” del intérprete y de paso ayudar a los que, como yo, todavía nos sentimos intimidados al ver a 40 espaldas sentadas delante de nosotros esperando cualquier mínimo incidente para girarse. Por otra parte, algunos colegas han comentado que da la sensación de que se relega a los intérpretes al papel de meros utensilios de limpieza (por aquello de interpretar en el cuarto de las escobas) y que, si hay algún problema técnico siempre es más complicado de resolver, al no encontrarnos en la misma sala que los ponentes.

Hay quien dice que esta forma de interpretación acabará por sustituir totalmente a la cabina, aunque yo no lo veo y, de ser así, será en un futuro bastante remoto. Aunque bueno, si acaban perfeccionándola de forma que podamos interpretar desde casa en pijama, lo mismo no es tan mala idea al final. ¿Qué pensáis los demás al respecto? ¿Habéis interpretado así alguna vez? ¿Os atrae la idea de la interpretación en pijama?