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La enfermedad del traductor

Será porque vivo en un país tropical (con enfermedades tropicales de todo tipo) o porque mi cuerpo europeo con ansias de verano se niega a creer que esté llegando el invierno. Será porque mi organismo no se acostumbra a subidas y descensos de temperatura de más de 20 grados en un mismo día. Será, tal vez, porque la semana pasada ( y la anterior, y creo que la anterior también) he estado sometida a unos niveles de estrés dignas de preparación de cumbres  de altos dignatarios u otros eventos importantes.

 
Sea como fuere esta semana he tenido que enfrentarme a una de las fases por las que todo trabajador autónomo (en realidad todas las personas del mundo, a menos que vivan en un búnker; aunque voy a centrarme básicamente en los autónomos) debe enfrentarse en su vida y, alguna vez, tenía que ser mi primera: La primera enfermedad con su consecuente baja laboral (si es que eso existe en la jerga de los autónomos)
Nunca podría haber imaginado que esa situación me causaría tal dilema y desasosiego como el que he pasado durante los dos últimos días y aún sabiendo que tengo un don especial para este tipo de cosas, me negaba a creer que Murphy y su ley me la jugarían en esta ocasión.

 
Y me gustaría saber (mucho) qué hace un traductor normal y corriente en estos casos.
Porque claro, el traductor asentado y con años de experiencia me dirá “Yo les envío un email a mis clientes (cámbiese email por llamada telefónica u otro medio de contacto preferido) y les digo que estoy enfermo y que su encargo va a tener que esperar un poco”. Los que como yo llevan poco tiempo en esto y están consiguiendo trabajo a trancas y barrancas dirán: “Chica, no es pa tanto, un ibuprofeno, una botella de agua grande y a seguir traduciendo”.
Lo cierto y verdad es que con 38 de fiebre y 42 grados en la calle, pensar, lo que se dice pensar, no se piensa demasiado bien y uno ve la cama con las ansias con las que un caníbal observa a un niñito rechoncho comiéndose un bocata de chorizo.

 
A punto de acabar un gran proyecto, con un cliente que te está probando por primera vez, ¿qué se hace?. Si intento dormir para rebajar la fiebre no conseguiré conciliar el sueño, si me pongo a trabajar dudo mucho que consiga entender lo que estoy traduciendo.

Al final opto por la opción mixta, dejar la medicina actuar, tomar una ducha bien fría y en el momento en el que el cuerpo espabile un poquito darle un buen empujón al encargo. Sin embargo, no creo que los demás lo consideren recomendable, especialmente porque las enfermedades no son algo que va y viene en un día y si no se tratan bien en vez de una semana pueden pasar tres hasta conseguir la recuperación total.
¿Alguna sugerencia? Me gustaría saber, especialmente, cómo anunciar sutilmente al cliente que estás agonizando y que no eres capaz de poner un dedo en el teclado del ordenador.
Todas las opiniones serán bienvenidas.

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5 comentarios

  1. Avisa a tu cliente por teléfono y, si no puede aceptar una demora, pásalo a un colega de confianza. Lo primero es la salud, porqu, sin ella, no hay nada más: ni trabajo, ni dinero, ni disfrute de la vida. O,.al menos, así es como lo veo.

    • Muchas gracias por la respuesta Pablo.
      La verdad es que llevaba algún tiempo queriendo hacer uan listilla (informal) con los teléfonos de contacto de colegas que puedan echarme una mano y no será porque no los hay, pero entre una cosa y otra nunca me puse a ello y la verdad es que me arrepiento bastante. Creo que me servirá de lección (aunque la verdad es que el llamar por teléfono al cliente con la voz de penita por esta vez me ha salvado).

      Un saludo.

      • Hola, María: aunque no soy de los que creen que «to er mundo es güeno..», si creo que a la mayoría de los clientes que confían en ti para sus trabajos, también confían en ti para todo lo demás y que no les importará esperarse unos días.

        A menos que les urja realmente el trabajo, lo cual casi nunca es cierto. Buena prueba de ello, es que si les pones un recargo de urgencia, a la gran mayoría se les pasa la urgencia y te preguntan para cuando lo podrás tener. A este respecto, es muy interesante leer lo que escribe una de las microempresas más exitosas de los EE UU: http://bit.ly/N8zT2x

        No sé exactamente en qué país vives (imagino que en Brasil), pero existe otro truquito para las traducciones realmente urgentes, y es el de tener un(a) colega de confianza en un huso horario totalmente opuesto, o bastante distante del tuyo, que se encargue de dichas traducciones y que tu asumas las suyas. Esto os permite tener a ambos tener una vida más llevadera, porque os permite trabajar de día y descansar por la noche que es lo lógico.

  2. Mercedes dice:

    Bueno, antes que nada, espero que estés mejor!
    Me parece que esta entrada es muy adecuada porque yo me preguntaría lo mismo. Esperaré con ansias respuestas de todo tipo 🙂

    • Es que es algo para lo que no nos preparan en la uni, Mercedes y te pilla de sopetón y hombre, la primera vez con la inexperiencia te quedas sin saber qué hacer, pero para la próxima ya estaré prevenida :).
      Un saludo.

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