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Cinco cosas que debes saber si estás pensando cursar un máster de interpretación

La autora


Me llamo María Fernández-Palacios y soy intérprete de conferencias, traductora y emprendedora. Si deseas contactar conmigo puedes hacerlo a través de la sección de Contacto

Cuando terminé la carrera quería ponerme a trabajar YA, especialmente después de la cantidad de adrenalina generada durante mi periodo de prácticas, por lo que decidí que la prioridad absoluta en aquel momento era cursar un máster (debido especialmente a la sensación de no estar preparada para hacer nada cuando me dieron el título).

Como lo que más me gustaba de los estudios de TEI era la interpretación y tenía muy claro que quería dedicarme a ello profesionalmente me puse a buscar de manera frenética hasta que encontre el Máster en Traducción, Interpretación y Estudios Interculturales de la UAB, un máster que proporcionaba la formación que yo deseaba y que, al ser oficial, tenía un precio asequible con derecho a beca (gracias MEC). Pedí consejo a la coodinadora del departamento de interpretación de mi facultad (que también era mi profesora), quien conocía personalmente a la mayoría de los docentes del máster y que, por supuesto, puso el grito en el cielo. Me habló de la falta de preparación lingüística que se proporciona durante la carrera, de la falta de destrezas, del desconocimiento de las técnicas y lo más importante, de la falta de madurez mental.

A mi me daba igual, yo realmente solo quería probar suerte y como soy más terca que una mula y cuando se me mete una idea en la cabeza no hay quien me la quite decidí enviar la preinscripción para realizar la prueba de acceso «por si sonaba la flauta». La verdad es que la flauta sonó (poco me faltó para ponerme a llorar delante de los profesores que estaban evaluando  mi traducción a vista durante la prueba de acceso) y allí que me presenté, matrícula en mano para cursar el máster.

No voy a decir ahora, tiempo después de haberlo terminado, que me arrepiento de haberlo hecho o que no me siento orgullosa (que el trabajazo que me supuso el estudiar para conseguir el título todavía está pasándole factura a mis neuronas), ni mucho menos. Sin embargo, ahora que veo las cosas desde la distancia creo que habría tomado otra decisión y quizás, siguiendo los consejos de mi profesora, hubiera «perdido» dos o tres años de mi vida mejorando mis competencias lingüísticas y mi capacidad de adaptación a diferentes situaciones antes de enfrentarme a tan temido enemigo.

Por eso, si estás pensando cursar un máster de interpretación, hay varios puntos sobre los que deberías hacer examen de conciencia:

1. Tus conocimientos sobre el mundo «exterior» (incluidas las diferentes culturas): La gran mayoría de los estudiantes de TEI hemos salido de nuestras facultades para embarcarnos en la maravillosa aventura de la Erasmus y ya hemos tenido contacto con otros países y otras culturas. Pero seamos sinceros, la percepción del mundo que tenemos durante la beca Erasmus es bastante sesgada, vivimos día a día como si fuera el último y los conocimientos reales que traemos de vuelta sobre la cultura, vida y sociedad de un país son bastante limitados. Además de eso, un intérprete debe saber siempre todo sobre todo (un poco difícil, pero es lo que se espera de nosotros). El interés por el mundo exterior, incluidos los temas más tediosos como la caída del Ibex 35 o los resultados del referéndum para la privatización del agua en tal o cual país deben ser nuestro pan de cada día. Antes de dar ningún paso plantéate cuál es tu grado de conocimiento de las culturas de las que vas a interpretar y cuál es tu grado de interés por saber todo cuanto acontece bajo el sol.

2. El grado de compromiso y responsabilidad: No voy a decir que durante un máster de interpretación no se pueda salir un jueves por la noche «como en los viejos tiempos», pero en mi opinión, no es recomendable. Los niveles de concentración y de responsabilidad que se requieren tanto en una toma de notas como en una cabina son muy elevados y la falta de sueño, ingesta de alcohol, alimentación insuficiente o poco equilibrada, etc. afectan mucho más que en otros cursos. En palabras de una profesora: «Este máster es vuestro año de oposiciones». Yo tardé un poco en darme cuenta, hasta busqué un trabajo por las tardes para poder subsistir en Barcelona mientras me ingresaban la beca, lo que acabó convirtiéndose en un infierno mental los sábados y domingos. Para ponerme en serio tuve que renunciar a muchas cosas a las que tal vez, con un poco más de experiencia de vida no habría tenido que renunciar. ¿Cuál es tu grado de compromiso y responsabilidad?

3. El nivel de adaptación y la capacidad de gestión del estrés: Este para mi es, si no el punto principal, al menos al que más tiempo debemos dedicar una buena sesión de reflexión. Aquí es cuando todo el mundo dice: «Ah, pero yo gestiono muy bien el estrés, ya estoy acostumbrado a trabajar bajo presión». Sinceramente, para mi, quien no ha trabajado nunca en una empresa con un jefe gritando porque hay que cerrar el mes en positivo, porque se han llenado 4 mesas en el bar y no hay quien las atienda, porque hay que vigilar la tienda porque los clientes roban, porque hay que reponer el «stock«, porque hay cuatro llamadas en espera y un cliente en tu mostrador queriendo poner una reclamación, etc. no está preparado para cursar un máster de interpretación (por mucho que sus notas en la facultad sean brillantes). La capacidad de adaptación es fundamental en el ejercicio de la profesión y superar el estrés es Conditio sine qua non. Evidentemente, la experiencia se adquiere con el tiempo y la mayoría de los intérpretes profesionales os dirán que, aún después de muchos años en el oficio, han tenido experiencias que casi les hacen llorar en medio de una interpretación (a mi me pasó poco después de aprobar). Antes de cursar un máster plantéate si tienes la capacidad mental suficiente que te permita adaptarte a cualquier situación (por inverosímil que sea) que pueda plantearse.

4.Dominio de las lenguas de trabajo: Un intérprete, al menos un buen intérprete, debe sentir pasión por sus lenguas de trabajo, ya que pasará mucho tiempo dedicado a su perfeccionamiento. Sin embargo, esta pasión no debe limitarse (como suele ocurrir con muchos estudiantes de TeI) a las lenguas de las que vamos a interpretar, sino también a la nuestra (más que a ninguna otra). Poemas, refranes, dichos populares, colocaciones… hay todo un mundo por descubrir dentro de nuestra lengua materna y a menudo este es nuestro punto débil y motivo de suspenso en la mayoría de los exámenes de interpretación (incluidos ONU y UE). Hay que leer de todo y especialmente traducciones (que ya sabemos que a los traductores nos va más la versión original) porque el aprendizaje de diferentes registros es muy importante. La interpretación es una profesión que se aprende durante toda la vida, por lo que mi consejo es que no tengas prisa. Si crees que te falla tu castellano (u otra lengua materna que tengas) y necesitas mejorar no dudes en tomarte tu tiempo, a fin de cuentas la lengua es nuestra herramienta de trabajo y hay que saber cómo usarla en cada momento.

5. Salidas profesionales: Lamentablemente hoy en día con inglés y francés (combinación mayoritaria entre los recién licenciados españoles) no se va a ninguna parte en interpretación y con inglés y alemán casi tampoco (depende un poco más de la suerte, aunque también es muy difícil). La tercera lengua, a ser posible exótica, se hace por tanto imprescindible (a menos que tengamos una lengua B). En el mercado español aún parece que no han aprendido que las interpretaciones inversas no suelen dar muy buenos resultados y cada vez más clientes piden intérpretes bi-activos. Yo no estoy muy a favor, pero como siempre, el cliente es el que manda y encontrar, a día de hoy, cabinas puras en el mercado privado es prácticamente imposible. Si ya es difícil adquirir la destreza suficiente para interpretar hacia nuestra lengua materna imagináos tan solo como sería interpretar hacia otra lengua que no dominamos del todo. Por eso, si por casualidad se te pasa por la cabeza cursar un máster de interpretación con una combinación lingüística hacia otra lengua que no sea la materna, deberías empezar desde ya a mirar lugares donde hacer estancias o pedir becas para salir al extranjero. Aun con eso será muy difícil activar la lengua no materna y tendrás que buscar asesoramiento para poder incorporar todos los registros a tu bagaje.

Si después de reflexionar te sientes preparado para lanzarte a la aventura, debes saber que el camino no será nada fácil, mira bien los programas de cada universidad, de cuántos créditos está compuesto el máster y quiénes son los titulares de cada materia (por si puedes entrar en contacto con ellos directamente y pedirles consejo) hay muchos profesores de másteres de interpretación que ya están en las redes y más que dispuestos a resolver dudas de futuros alumnos. La del intérprete es una profesión muy gratificante, pero su aprendizaje no está libre de obstáculos. Por ello, si tienes alguna duda que pueda ayudarte a resolver, estaré aquí para echar una mano 😉


11 comentarios

  1. 1000y1traducciones dice:

    Estoy de acuerdo contigo en que muchas veces nos parece que un máster es la mejor salida para continuar con nuestra formación. En estos momentos, estoy cursando uno que, la verdad sea dicha, no me está sirviendo para tanto como yo pensaba. El mío no está muy bien organizado y parece que cuentan más las notas sobre el papel que lo que realmente aprendas en él.

    • Te entiendo perfectamente. No voya decir que el mío no estaba bien porque la verdad es que aprendí muchísimo, pero no me abrió los caminos profesionales que yo esperaba y al salir del máster me quedé con la misma cara que al salir de la carrera, aunque con algunos conocimientos más (cara de «Dios mío y ahora que hago, no estoy preparada para el mundo de ahí fuera, por dónde debo empezar). Por eso creo que es muy importante salir fuera y trabajar (de lo que sea) para familiarizarse con la profesión y aprender a abrirse camino antes de darle caña a la técnica.
      Dale fuerte al máster y mucho ánimo, que al final verás que vale la pena 😉 (aunque tu sientas que no has aprendido tanto como quisieras)

  2. Jesús Álvarez dice:

    Muy buena entrada, me ha parecido muy interesante tu experiencia con el máster de interpretación. Yo también pienso que la licenciatura de TEI, al menos en Sevilla, no nos prepara demasiado bien para realizar unos estudios de posgrado de este tipo, pero es lo que tenemos para iniciarnos en esta profesión desde los 18. O eso o ser trilingüe de nacimiento por tener la suerte de nacer en el seno de una familia inmigrante, o tener mucha pasta y haber viajado desde pequeño por todo el mundo. De todos modos parece que te ha ido más o menos bien aunque haya sido duro al principio, ¿no? 😉 Es cosa de adaptarse. Y una pregunta que quería hacerte, ya que estás metida de lleno en ese mundillo: ¿cuáles son esas terceras lenguas, exóticas o no, que se piden en el momento actual para hacerte destacar?

    • Pues la verdad es que no me puedo quejar, no. La inserción en el mundo laboral desde que acabé el máster está siendo bastante lenta (más de lo que esperaba), pero pasito a pasito y poniendo un grano de arena sobre otro voy construyendo mi pequeña montaña. La verdad es que tienes toda la razón, creo que nos hemos dado cuenta tarde de que para ser traductor hay que empezar a invertir en enseñanza de idiomas desde una edad muy temprana, si no, pasa lo que pasa, que se satura el mercado de traductores que sólo saben inglés y francés ( profesionales brillantes, pero con lenguas poco atractivas). Desde mi punto de vista (y no es que sea una experta en la materia) dentro de las lenguas europeas, las más «exóticas» son las lenguas del este (ucraniano, rumano, búlgaro…) una combinación que se está demandando bastante en los últimos años es maltés>español y por supuesto las nórdicas (danés, sueco y finlandés) causan furor. Fuera de Europa, además del árabe y el ruso las lenguas asiáticas están pegando fuerte y cada vez se necesitan más traductores/intérpretes de chino, japonés y coreano. ¿Te interesa alguna de estas en particular? 🙂
      Yo,solo por matar la curisidad, querría aprender sánscrito (aunque no tiene muchas salidas), pero ya te digo, es más como hobby que como otra cosa.

      Muchas gracias por pasarte 😉 A ver para cuándo te haces un blog y nos inspiras con tus ideas profesionales desde la France.
      ¡Un saludito!

      • Jesús Álvarez dice:

        Ah, esas son lenguas que me parecen interesantes. Es verdad que el maltés está muy solicitado en los organismos europeos, mi hermano tuvo la suerte de hacer un viaje a Bruselas y durante su visita al Parlamento Europeo el guía le comentó a su grupo ese tema, que si alguien quería trabajar allí en el futuro, que aprendiera maltés, y tendría un empleo garantizado 😉 Lástima que no me haya puesto manos a la obra, jajaja. A mí siempre me han seducido los idiomas celtas (efecto Tolkien), esto es, el galés, el gaélico… pero es difícil ver qué utilidad hay en ellos para tu futuro profesional, como tu dices, deberíamos considerarlo como un hobby, y como ya tengo demasiadas aficiones, no me queda tiempo para eso. Creo que, entre esas lenguas que indicas, el chino es lo más potente ahora mismo, al menos es lo que se lee en la prensa. Quizá me ponga un día con una lengua asiática, si consigo administrar bien el tiempo.

        Un saludo y mucho ánimo con el blog, es muy interesante, como muchos otros blogs relacionados con la profesión que estoy siguiendo. Se aprende mucho… quizás un día me anime yo también, si tengo cosas interesantes que contar, claro está,

  3. Beatriz dice:

    Muy buena entrada, la verdad es que me ha hecho pensar mucho acerca de mi futuro, te lo agradezco. Acabo la licenciatura en TeI en dos semanas escasas y la idea que más me he planteado es hacerme el Máster en Interpretación de Conferencias. El problema es que no me veo preparada en absoluto para pasar las pruebas de acceso que hagan o incluso para superar el máster si me cogiesen y sé que lo más conveniente sería marcharme al extranjero a reforzar los idiomas y mi autonomía. Sin embargo, pienso que si hago esto pasarán aún dos o tres años hasta que pueda estudiar el máster y me da un miedo terrible que para entonces haya perdido práctica con la interpretación o que sea muy tarde para ponerme a estudiarlo y demorar aún más mi salida al mundo profesional de la interpretación. ¿Qué opinas sobre esto? ¿Crees que meterse en un máster así 3 años después de acabar la licenciatura perjudica o favorece la inserción laboral en el mundo de la interpretación?

    • Pues mira la verdad, yo me licencié y entré de cabeza al máster y hace casi un año que estoy sin trabajar. Tengo compañeros que pasaron 3-4 años fuera mejorando sus lenguas de trabajo y durante el curso lo hicieron bastante bien (no sé como será en otras universidades, pero en Barcelona se empieza desde cero con memorización, seguido de consecutivas muy cortas que van subiendo de intensidad hasta llegar a la simultánea). Debes tener en cuenta que no todo el mundo que estudia un máster de interpretación ha estudiado antes la carrera de TeI, por lo que su familiaridad con una cabina es nula y no por ello salen del máster siendo malos intérpretes. Si tu miedo es simplemente perder práctica te diría que no te preocupes, en los periodos de poco trabajo también nosotros perdemos la práctica, pero si lo que te preocupa realmente es no estar preparada aprovecha mientras puedas todas las becas que hay (que aunque cada vez menos aún las hay) e intenta perfeccionar alguna de tus lenguas en todos los sentidos, ya verás que cuando pases la prueba de acceso todo conocimiento adquirido es poco y ese tipo de diferencias son las que hacen a los grandes intérpretes 😉 Si quieres puedo pasarte el contacto de algunos compañeros de máster que estuvieron de prácticas en Bruselas para que te cuenten sus experiencias. Espero que te ayude a aclararte.
      Un saludo.

  4. Daniela Díaz dice:

    Excelentes consejos. Desde una traductora-intérprete de inglés-portugués.español (en Chile es muy valorado el portugués porque nuestro contacto lingüístico con Brasil es casi nulo pero creciente comercialmente) en mi experiencia el traductor-intérprete se entrena mucho mejor viviendo que estudiando: leyendo mucho sobre actualidad, conversando con muchas personas de distinto origen y trabajando en muchas empresas de diferente actividad. Inclusive escuchando mucha música y viendo mucha televisión.
    También puedo agregar, solo como comentario, que por estas latitudes el que sabe chino (hace un par de años se firmó un TLC con Asia) puede hacer interpretaciones 2 veces al mes y un par de trabajos esporádicos más y salva cómodamente el mes. Si a eso le agrega un trabajo de medio tiempo como asesor de una empresa importadora o de comercio exterior (sin necesidad de conocimientos previos, que por cierto adquirirá en la labor misma) y si para ocupar enteramente su tiempo le agrega unas clases particulares de chino su salario superará fácilmente los dos mil euros. (lo que aquí es excelente salario).
    Como que el inglés pasa a ser un conocimiento básico, como uso de office, nadie lo está pagando muy bien…
    Muchos saludos!
    Daniela.

    • Muchas gracias por los consejos Daniela. Viene estupendamente bien saber lo que se cuece, como bien dices, por estas latitudes. Yo hace ya casi 6 meses que estoy por Brasil y aún me siento medio perdida, pero creo que reflexionaré sobre algunas de las posibilidades que mencionas, a ver si me llega para el sustento. Lo del chino no lo acabo de ver del todo claro, me parece un idioma muy difícil y creo que me costaría acostumbrarme, pero habrá que adaptarse para no quedarse estancada.

      Un saludo.

  5. Blandibloo dice:

    ¡Hola!
    Es la primera vez que me paso por aquí y, después de leer tu entrada, creo que no será la última 😉
    A mí también me falta apenas una semana de clases para terminar la carrera y, al contrario que muchos de mis compañeros, soy de las que piensa que el máster se debe estudiar después de haber trabajado algunos años. No sé si el tiempo me dará la razón, pero de momento tengo otros planes para el vacío que se acerca.

    Me ha gustado mucho la parte en la que hablas de «mejorar» el castellano. Siempre me ha gustado mucho leer y escribir, pero sí que es cierto que, con tanto lío de lenguas, a veces nos esforzamos al máximo en las extranjeras y dejamos a un lado las maternas. ¿Qué recomiendas tú para no descuidar el castellano?

    Un saludo.

    • Hola Blandibloo:
      Me alegra saber que ya tienes planes, a mi me hubiera encantado tener algo en mente cuando acabé, que la verdad es que la presión del «¿qué hago, qué hago, qué hago?» es terrible.
      No me siento demasiado experta para aconsejar a nadie lo que debe hacer, aún más teniendo en cuenta que hace dos años excasos yo estaba en tu lugar, pero sí te podría decir algunas cosas que yo, por ejemplo evitaría. Leer la prensa española está bien para informarse, pero se ha de leer con recelo, porque cada vez se ven más faltas de ortografía, galicismos y anglicismos. La radio es diferente, hay programas bastante buenos, aunque la verdad es que ando un pelín desconectada como para recomendarte alguno. Si eres aficionada a los podcasts y tienes iTunes puedes mirar algunos de los programas de debate que ofrecen en el catálogo (que no sean debates futboleros) y si son programas más «especializados» o de tipo académico mejor que mejor (hay algunas universidades que tienen radios donde participan de vez en cuando personas ilustres del ámbito académico. Si te gusta leer, la literatura traducida puede ser un buen comienzo, especialmente las obras clásicas.

      Y aunque esto pueda costarme algunos enemigos si te gusta ver la tele, te recomendarías que hagas todo lo posible por evitar Tele5, que la «Belenestebanización» de esa cadena está creando grandes problemas a la culturización lingüística de nuestro país.

      Bromas aparte (aunque lo digo con la mayor seriedad posible), hay mucho donde se puede mejorar, pero lo más importante es la perseverancia y si tienes alguna duda sobre como expresar mejor tal o cual cosa comentarlo con otros compañeros de profesión puede darte una visión muy diferente.

      Ánimo con los exámenes.

      Un saludo

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