De cabinas y glosarios

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Monthly Archives: abril 2012

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Querido cliente

Querido cliente:

Ayer, al consultar mi cuenta bancaria comprobé que me habías ingresado el pago por mis servicios y me acordé de ti. Pensé en nuestra relación, que iniciamos no hace mucho y pensé en cómo sería conforme fuera pasando el tiempo.

Es cierto que no hace mucho que nos conocemos, pero desde el primer momento confiaste en mi. Me pediste que tradujera un documento “importantísimo” y que, por tanto, lo tratara con el mayor cuidado. Yo quise responder que lo trataría como a cada uno de los textos que llegan a mis manos, pero omití esa información para no darte la impresión de no dar un trato personalizado a mis trabajos.  Me ofreciste una tarifa aceptable (pagando repeticiones) y el plazo de entrega era más que suficiente, ni se te pasó por la cabeza que tuviera que trabajar el fin de semana. Te pregunté por cada uno de los detalles que componían el encargo y por tus preferencias, hecho que agradeciste. Te envié varias pruebas para comprobar si te complacía cómo iba avanzando el trabajo (formato, terminología, etc.) y te quedaste sorprendido por el interés mostrado por mi parte. Elogiaste el cuidado con el que estaba tratando tu texto y la eficacia con que traducía y resolvía los problemas que se presentaban. Cada vez que me surgía alguna duda (en horario de oficina) me respondías al instante y, en caso de ser muy tarde, no había día que despertara y no tuviera tu respuesta en mi bandeja de entrada. Te envié la traducción dentro del plazo establecido y una vez más me diste las gracias y deseaste que volviéramos a colaborar pronto. Y al final de todo recibí tu pago, antes de que venciera la factura, hecho por el cual te escribí para darte las gracias.

Y tal vez te preguntes el porqué del agradecimiento. Pues es muy sencillo: hoy en día hay pocos como tu; para el traductor autónomo recibir tarifas ridículas y tener que correr detrás de los proveedores para que paguen a tiempo es el pan de cada día. Establecer una relación de confianza lleva tiempo y hacer ver que los seres humanos (incluidos los traductores) necesitamos comer y dormir es todo un reto.

Tú has sabido apreciar mi trabajo y valorarlo como se merece, GRACIAS.

Has creado una relación de confianza y respeto, GRACIAS.

Has sabido responder a mis necesidades, GRACIAS.

Y has sabido remunerar mi esfuerzo, GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS.

Por mi parte me comprometo a tratar todos tus documentos con el mismo cariño y esmero, responder a todas tus necesidades, atender tus dudas y devolverte la confianza depositada en mi, porque las buenas relaciones con los clientes son como los buenos amigos y hay que mantenerlas.

 

¡Qué vivan los buenos clientes!

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¿Por qué me necesitas?

Acabo de empezar un curso de marketing para traductores autónomos y aún me sorprende la cantidad de cosas que hay que tener en mente antes de empezar a elaborar una estrategia para ofrecer nuestros servicios a determinados tipos de clientes.

Una de las reflexiones que me parece más interesante como paso previo al establecimiento de una nueva relación comercial es la que realizamos cuando pensamos en nuestra oferta de servicios y su distinción de otras ofertas similares. Para ello el traductor que quiera abrir su oferta de servicios a nuevos clientes habrá de preguntarse: ¿qué es lo que tengo yo para ofrecer ? (que otros no ofrezcan, claro) y ¿qué diferencia puedo generar en mi cliente para que acepte mis servicios? Por eso os invito a que reflexionéis

¿Por qué nuestro cliente/futuro cliente nos necesita?

¿Porque tenemos un conocimiento del mercado al que quiere acceder que no posee?

¿Porque ofrecemos un servicio y una atención personalizada en cada caso?

¿ Porque tenemos una oferta de servicios asequibles para todo tipo de clientes?

¿Porque nuestro producto/servicio es de calidad?

¿Porque estamos disponibles en cualquier momento y respondemos a sus necesidades de forma exprés?

¿Porque nuestros conocimientos lingüísticos le supondrán una mejora en las relaciones con terceros?

¿Porque nuestro conocimiento intercultural le ayudará a establecer buenas relaciones internacionales?

No tiene por qué ser una reflexión tan profunda, hay veces en las que simplemente la pregunta que habremos de plantearnos es:

¿Porque gracias a mi sus documentos están escritos sin faltas de ortografía?

¿Porque con mis traducciones sus clientes se comerán los platos? (estaba pensando en una entrada sobre la traducción de menús)

Estas son solo algunas preguntas que podemos hacernos, lo importante es que las hagamos siempre antes de entrar en contacto con un cliente o futuro cliente para así mejorar nuestra relación con ellos y ofrecerles aquello que realmente se adapta a sus necesidades.

Y a ti ¿Por qué te necesitan?

Cinco cosas que debes saber si estás pensando cursar un máster de interpretación

Cuando terminé la carrera quería ponerme a trabajar YA, especialmente después de la cantidad de adrenalina generada durante mi periodo de prácticas, por lo que decidí que la prioridad absoluta en aquel momento era cursar un máster (debido especialmente a la sensación de no estar preparada para hacer nada cuando me dieron el título).

Como lo que más me gustaba de los estudios de TEI era la interpretación y tenía muy claro que quería dedicarme a ello profesionalmente me puse a buscar de manera frenética hasta que encontre el Máster en Traducción, Interpretación y Estudios Interculturales de la UAB, un máster que proporcionaba la formación que yo deseaba y que, al ser oficial, tenía un precio asequible con derecho a beca (gracias MEC). Pedí consejo a la coodinadora del departamento de interpretación de mi facultad (que también era mi profesora), quien conocía personalmente a la mayoría de los docentes del máster y que, por supuesto, puso el grito en el cielo. Me habló de la falta de preparación lingüística que se proporciona durante la carrera, de la falta de destrezas, del desconocimiento de las técnicas y lo más importante, de la falta de madurez mental.

A mi me daba igual, yo realmente solo quería probar suerte y como soy más terca que una mula y cuando se me mete una idea en la cabeza no hay quien me la quite decidí enviar la preinscripción para realizar la prueba de acceso “por si sonaba la flauta”. La verdad es que la flauta sonó (poco me faltó para ponerme a llorar delante de los profesores que estaban evaluando  mi traducción a vista durante la prueba de acceso) y allí que me presenté, matrícula en mano para cursar el máster.

No voy a decir ahora, tiempo después de haberlo terminado, que me arrepiento de haberlo hecho o que no me siento orgullosa (que el trabajazo que me supuso el estudiar para conseguir el título todavía está pasándole factura a mis neuronas), ni mucho menos. Sin embargo, ahora que veo las cosas desde la distancia creo que habría tomado otra decisión y quizás, siguiendo los consejos de mi profesora, hubiera “perdido” dos o tres años de mi vida mejorando mis competencias lingüísticas y mi capacidad de adaptación a diferentes situaciones antes de enfrentarme a tan temido enemigo.

Por eso, si estás pensando cursar un máster de interpretación, hay varios puntos sobre los que deberías hacer examen de conciencia:

1. Tus conocimientos sobre el mundo “exterior” (incluidas las diferentes culturas): La gran mayoría de los estudiantes de TEI hemos salido de nuestras facultades para embarcarnos en la maravillosa aventura de la Erasmus y ya hemos tenido contacto con otros países y otras culturas. Pero seamos sinceros, la percepción del mundo que tenemos durante la beca Erasmus es bastante sesgada, vivimos día a día como si fuera el último y los conocimientos reales que traemos de vuelta sobre la cultura, vida y sociedad de un país son bastante limitados. Además de eso, un intérprete debe saber siempre todo sobre todo (un poco difícil, pero es lo que se espera de nosotros). El interés por el mundo exterior, incluidos los temas más tediosos como la caída del Ibex 35 o los resultados del referéndum para la privatización del agua en tal o cual país deben ser nuestro pan de cada día. Antes de dar ningún paso plantéate cuál es tu grado de conocimiento de las culturas de las que vas a interpretar y cuál es tu grado de interés por saber todo cuanto acontece bajo el sol.

2. El grado de compromiso y responsabilidad: No voy a decir que durante un máster de interpretación no se pueda salir un jueves por la noche “como en los viejos tiempos”, pero en mi opinión, no es recomendable. Los niveles de concentración y de responsabilidad que se requieren tanto en una toma de notas como en una cabina son muy elevados y la falta de sueño, ingesta de alcohol, alimentación insuficiente o poco equilibrada, etc. afectan mucho más que en otros cursos. En palabras de una profesora: “Este máster es vuestro año de oposiciones”. Yo tardé un poco en darme cuenta, hasta busqué un trabajo por las tardes para poder subsistir en Barcelona mientras me ingresaban la beca, lo que acabó convirtiéndose en un infierno mental los sábados y domingos. Para ponerme en serio tuve que renunciar a muchas cosas a las que tal vez, con un poco más de experiencia de vida no habría tenido que renunciar. ¿Cuál es tu grado de compromiso y responsabilidad?

3. El nivel de adaptación y la capacidad de gestión del estrés: Este para mi es, si no el punto principal, al menos al que más tiempo debemos dedicar una buena sesión de reflexión. Aquí es cuando todo el mundo dice: “Ah, pero yo gestiono muy bien el estrés, ya estoy acostumbrado a trabajar bajo presión”. Sinceramente, para mi, quien no ha trabajado nunca en una empresa con un jefe gritando porque hay que cerrar el mes en positivo, porque se han llenado 4 mesas en el bar y no hay quien las atienda, porque hay que vigilar la tienda porque los clientes roban, porque hay que reponer el “stock“, porque hay cuatro llamadas en espera y un cliente en tu mostrador queriendo poner una reclamación, etc. no está preparado para cursar un máster de interpretación (por mucho que sus notas en la facultad sean brillantes). La capacidad de adaptación es fundamental en el ejercicio de la profesión y superar el estrés es Conditio sine qua non. Evidentemente, la experiencia se adquiere con el tiempo y la mayoría de los intérpretes profesionales os dirán que, aún después de muchos años en el oficio, han tenido experiencias que casi les hacen llorar en medio de una interpretación (a mi me pasó poco después de aprobar). Antes de cursar un máster plantéate si tienes la capacidad mental suficiente que te permita adaptarte a cualquier situación (por inverosímil que sea) que pueda plantearse.

4.Dominio de las lenguas de trabajo: Un intérprete, al menos un buen intérprete, debe sentir pasión por sus lenguas de trabajo, ya que pasará mucho tiempo dedicado a su perfeccionamiento. Sin embargo, esta pasión no debe limitarse (como suele ocurrir con muchos estudiantes de TeI) a las lenguas de las que vamos a interpretar, sino también a la nuestra (más que a ninguna otra). Poemas, refranes, dichos populares, colocaciones… hay todo un mundo por descubrir dentro de nuestra lengua materna y a menudo este es nuestro punto débil y motivo de suspenso en la mayoría de los exámenes de interpretación (incluidos ONU y UE). Hay que leer de todo y especialmente traducciones (que ya sabemos que a los traductores nos va más la versión original) porque el aprendizaje de diferentes registros es muy importante. La interpretación es una profesión que se aprende durante toda la vida, por lo que mi consejo es que no tengas prisa. Si crees que te falla tu castellano (u otra lengua materna que tengas) y necesitas mejorar no dudes en tomarte tu tiempo, a fin de cuentas la lengua es nuestra herramienta de trabajo y hay que saber cómo usarla en cada momento.

5. Salidas profesionales: Lamentablemente hoy en día con inglés y francés (combinación mayoritaria entre los recién licenciados españoles) no se va a ninguna parte en interpretación y con inglés y alemán casi tampoco (depende un poco más de la suerte, aunque también es muy difícil). La tercera lengua, a ser posible exótica, se hace por tanto imprescindible (a menos que tengamos una lengua B). En el mercado español aún parece que no han aprendido que las interpretaciones inversas no suelen dar muy buenos resultados y cada vez más clientes piden intérpretes bi-activos. Yo no estoy muy a favor, pero como siempre, el cliente es el que manda y encontrar, a día de hoy, cabinas puras en el mercado privado es prácticamente imposible. Si ya es difícil adquirir la destreza suficiente para interpretar hacia nuestra lengua materna imagináos tan solo como sería interpretar hacia otra lengua que no dominamos del todo. Por eso, si por casualidad se te pasa por la cabeza cursar un máster de interpretación con una combinación lingüística hacia otra lengua que no sea la materna, deberías empezar desde ya a mirar lugares donde hacer estancias o pedir becas para salir al extranjero. Aun con eso será muy difícil activar la lengua no materna y tendrás que buscar asesoramiento para poder incorporar todos los registros a tu bagaje.

Si después de reflexionar te sientes preparado para lanzarte a la aventura, debes saber que el camino no será nada fácil, mira bien los programas de cada universidad, de cuántos créditos está compuesto el máster y quiénes son los titulares de cada materia (por si puedes entrar en contacto con ellos directamente y pedirles consejo) hay muchos profesores de másteres de interpretación que ya están en las redes y más que dispuestos a resolver dudas de futuros alumnos. La del intérprete es una profesión muy gratificante, pero su aprendizaje no está libre de obstáculos. Por ello, si tienes alguna duda que pueda ayudarte a resolver, estaré aquí para echar una mano 😉