De cabinas y glosarios

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Monthly Archives: febrero 2012

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Mi primer gran encargo

Esta semana he estado algo ausente (por no decir totalmente perdida) porque por fin y después de mucho insistir he recibido mi primer gran encargo como autónoma, si bien podría llamarlo mi primer gran sufrimiento.

Han sido 82 folios con letritas pequeñitas y muchos pies de fotos de máquinas de las que no había oído hablar en mi vida durante una larga semana impregnada de múltiples intentos de suicidos y cabezazos repetidos contra la pantalla del ordenador con el fin de expandir mis neuronas.

El tema a simple vista no parecía nada que no hubiera hecho ya (productos farmacéuticos), pero el corderito escondía un lobo del que, de haberlo visto venir, con gusto habría salido corriendo (máquinas vanguardistas con los últimos avances en ingeniería, maquinaria industrial y algunos principios de ingeniería química/electrónica metidos en un gran saco junto con técnicas de marketing mal puntuadas y de vocabulario ciertamente limitado).

He dado lo mejor de mi (y de los expertos a los que he acosado durante toda la semana) y creo que el producto final ha sido decente. Tal vez el cliente crea que se puede mejorar (todos los encargos se pueden mejorar), pero mi intención ha sido en todo momento facilitarle el trabajo al destinatario del texto y creo que haber optado en ocasiones por la funcionalidad en vez de la literalidad está ciertamente justificado.

Después de tanto sufrimiento creo que lo mínimo que puedo hacer por la humanidad es subir el glosario, fruto de mis investigaciones terminológicas, al blog (dentro de unos días cuando lo adecente un poco subiré un enlace) para que si alguien, alguna vez, se encuentra con una temática tan horripilante no tenga por qué salir corriendo.

Ahora que lo pienso no ha sido tan horrible, simplemente es que a veces me apavoro cuando me enfrento a temas sobre los que nadie ha publicado antes en español y tengo que andar sobre arenas movedizas en cuanto a vocabulario y terminología.

De todas formas ya está hecho y como dijo un ponente en una charla sobre traducción y adaptación literaria sobre lo que pensamos cuando entregamos una traducción que acabamos de hacer: “la traducción, con seguridad, podría estar mejor; pero de lo que no cabe ninguna duda es de que podría estar infinitamente peor”

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En defensa de la traducción hecha por humanos frente a la traducción automática

Hace poco me enviaron una prueba de traducción. Entre las instrucciones para realizarla aparecía lo siguiente: “ATTENTION: The use of Google Translator or other automatic translation tools/application is now allowed“. Al principio me hizo gracia y no pude evitar sonreir. “¿A quién se le ocurriría hacer una prueba de traducción utilizando el traductor de google?” pensé. Pero luego recordé un dicho que escuché varias veces cuando era pequeña “Si lo advierten es porque alguien ya lo ha hecho” y no pude evitar sentirme un poco triste a la vez que irritada. Otra vez con la manía de pensar que sólo porque yo no lo haría los demás tampoco.

Mi mente es incapaz de concebir que un aspirante a un buen encargo tenga que recurrir a ese tipo de herramientas, precisamente y entre otros motivos, porque va en contra de lo que nosotros traductores intentamos defender: El valor de la capacidad humana de razonar y deducir frente a la inteligencia artificial.

Si habeis sido estudiantes de traducción, os gusta la traducción y habeis sido capaces de licenciaros (no importa si habéis sido alumnos modelo o no) creo que lo siguiente se aplica a todos vosotros. Habeis pasado 5 años de vuestras vidas (tal vez más) haciendo ejercicios de los que hoy en día solo podeis tener la certeza de que os sirvieron para perder neuronas, habeis puesto a prueba toda vuestra capacidad imaginativa, vuestra capacidad de reformulación, de contextualizar, de razonar hasta a veces corregir erratas del propio autor o fallos de expresión y aún más importante, de DEDUCIR. Hemos conseguido deducir significados incluso allí donde solo había un montón de palabras que no tenían sentido entre sí. Hemos sido (sin ánimo de ofender a los de bellas artes) los que más a prueba han puesto su capacidad creativa. Que si imagínate que eres un especialista, que si mejor traduce el texto como si fuera destinado a profanos, que si adaptación o fidelidad, que si el redactor original no conoce el significado de las palabras “acentuación” y “puntuación”

TODO ESO LO HEMOS HECHO NOSOTROS, TRADUCTORES.

¿Y ahora vamos a jugarnos nuestro futuro por usar una máquina que no tiene ni la mitad de cualidades que nosotros? Es irritante

¡Echadle imaginación! (Y os lo dice una que carece bastante de ella)

Ya tenemos bastante con que desde fuera no se valore nuestra profesión,  que devaluen nuestro esfuerzo obligándonos a aceptar tarifas ridículas si queremos ser “competitivos” para el mercado, que tengamos que trabajar bajo la presión de plazos hiperajustados y todo ello, para encima andar echando tierra sobre nuestro propio tejado y reconocer que la máquina puede ocupar nuestro lugar.

No existe (y me atreveré a decir que no existirá jamás) máquina de traducción automática capaz de igualar a la mente traductora y mientras nosotros no aprendamos eso  no vamos a conseguir que los demás nos valoren como profesionales.

El trabajo sin horarios o cómo sobrevivir al trabajo desde casa

Hace ya algún tiempo que llevo pasando excesivas horas delante del ordenador. Al principio pensaba que era normal, pues ante la escasez actual de encargos hay que insistir un poco más y ampliar los horizontes de búsqueda. Sin embargo, después de una semana empecé a notar que algo no iba bien dentro de mí: me despertaba de madrugada, estaba cambiando constantemente mis horarios de comida y mis hábitos alimenticios, me dolía la cabeza casi diariamente, tenía energía a horas en las que debería estar durmiendo y me dormía a horas en las que debería estar dándolo todo, perdía concentración y otras tantas alteraciones más.

Fue entonces cuando me paré a pensar y escuché dentro de mi cabeza la voz de una atigua profesora: “horarios y rutina: para sobrevivir a esta profesión tienes que establecerte un buen plan de trabajo y establecerte unos límites, si no se te suben a la chepa”. Aunque siempre creí que es un buen consejo, yo también cometí el error (como muchos de los que trabajan desde casa) de pensar que ahora que la cosa está más floja debemos ante todo conseguir nuevos clientes “cueste lo que cueste”, aunque ello conlleve un peligro inminente de colapso neuronal. Muy a mi pesar tuve que reconocer que ella estaba en lo cierto.

El peor enemigo del trabajador in-house es que la búsqueda de trabajo puede convertirse en una obsesión y el primero que sufre la falta de descanso es nuestro cuerpo. Es cierto que en un mundo cada vez más globalizado hay que saber adaptarse a las circunstancias, máxime cuando se es traductor y la mayoría de nuestros clientes están fuera. Si un día tenemos que esperar a un cliente de EE.UU que nos envía un documento a las 10 PM no pasa nada por cenar más tarde, siempre que esa situación no se convierta en rutina, o que podamos adaptar nuestra rutina para trabajar a esa hora descansando otras.

La comida es lo más importante. Es imprescindible hacer una pausa de al menos 1 hora y media para comer y siempre que sea posible a la misma hora; nuestro cuerpo se resiente mucho con los desajustes y los cambios y realmente no sirve de mucho ponerse a enviar curriculums a diestro y siniestro mientras hacemos la digestión, porque nuestra concentración está por los suelos. Si tu cliente está en Australia y quieres contactar con el antes de que cierre tendrás que comer antes, (yo hace algunas semanas que dejé la tradición ibérica de almorzar a las 2 de la tarde para adoptar una mucho más internacional, alrededor del mediodía, y por ahora me da muy buenos resultados) todo sea por adaptarnos.

El sueño. Ya sé que dicen que es fundamental dormir 8 horas para estar descansado y yo como intérprete lo recomendaré siempre que pueda, pero no voy a engañar a nadie: ni yo misma lo hago. Lo que sí es importante mantener también una rutina de sueño; aunque no sean 8 horas, si se duermen 6 o 7 manteniendo en la medida de lo posible el mismo horario no habrá problema (incluso si tienes que levantarte a las 5 para hablar con China).

El descanso visual. Nos pasamos más de la mitad del día con la vista fija en la pantalla y si no descansamos la vista correctamente pueden llegar los dolores de cabeza y los pinchazos en los ojos. Muchas empresas recogen en sus convenios colectivos 5 minutos de pausa visual por cada hora para los empleados que tengan que trabajar con ordenador. No quisiera sugerir que cada 55 minutos os tengáis que levantar para cerrar los ojos, porque muchas veces estamos muy concentrados y si paramos se nos va la inspiración, pero sí es muy recomendable para de vez en cuando. SOBRETODO hay que intentar apagar el ordenador mínimo 30 minutos antes de ir a dormir, no sólo por los ojos, también nuestro cerebro nos lo agradecerá.

Pasear aclara la mente. Muchas veces me he sentado delante del ordenador y después de algunas horas me he dado cuenta de que estaba bloqueada. “El cerebro necesita aire(me decían mis profesores de interpretación) y eso se aplica a casi todas las disciplinas. La inspiración no va a llegar antes por pasar 4 horas ininterrumpidas mirando de forma intermitente al teclado y a la pantalla en busca de ayuda y un buen paseo puede traer ideas nuevas a nuestra cabeza. Además, por si no soy lo suficientemente convincente, puedo aseguraros que el no acerlo os traerá algunos kilos de más (y de eso soy un muy buen ejemplo).

Ser flexible es uno de los prerrequisitos de nuestra formación pero hay que saber encontrar una rutina dentro de nuestra flexibilidad o una buena flexibilidad dentro de nuestra rutina.

Yo por mi parte me retiro, que ya llevo algunas horas aquí sentanda y no quisiera empezar a escribir tonterías.

Oferta de cursos de especialización para traductores

El instituto Superior de Estudios Lingüísticos y Traducción ha publicado su oferta de cursos de especialización para traductores del curso 2011-2012.

El plazo de inscripción es del 1 al 20 de febrero.

Estos cursos tienen lugar online a través del Campus Virtual del Instituto, y de entre estos cursos destacan los siguientes: Cursos preparatorios para las pruebas de intérprete jurado (Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación) / Cursos preparatorios para las pruebas de traductor en la Unión Europea / Cursos preparatorios para las pruebas de traductor en la ONU / Cursos especializados en traducción jurídica, administrativa, económica, biosanitaria, técnica, literaria, periodística o turística (lenguas alemana, española, francesa, inglesa o italiana) / Cursos especializados en léxico jurídico, económico, biosanitario, técnico o periodístico (lenguas alemana, española, francesa, inglesa o italiana) / Cursos de ortotipografía y norma correctiva de las lenguas alemana, española, francesa, inglesa o italiana / Curso formativo de español para los negocios (ENE)

Toda la información de estos cursos está disponible en la página web del instituto: www.institutotraduccion.com

¡Aprovechad!

Mitos y verdades sobre las traducciones

Hace poco recibí un encargo de traducción y no pude evitar echarme a reir recordando la imagen que tenía de las traducciones cuando estudiaba la carrera. Aquellos textos que traducíamos y revisábamos en grupo y de los que tanto nos quejábamos, a pesar de las advertencias de nuestros profesores de que eran encargos “ideales”.

Y la verdad es que no podrían haber tenido más razón, por eso me gustaría revisar algunos de los mitos que existen en torno a las traducciones que quedan más que desmentidos durante el ejercicio de la profesión:

1. El encargo perfecto: Normalmente se nos enseña a trabajar con encargos perfectamente estructurados, con un cliente atento que entiende perfectamente la profesión del traductor, especificando claramente los detalles de su encargo (cómo y cuándo lo quiere, qué formato desea, a quién va destinado el documento final…) La cruda realidad es que te encuentras de repente con un cliente estresado porque ha dejado la traducción de su documento para última hora, y lo único que te dice es “cuanto antes por favor”. Hay que acostumbrarse, normalmente con tiempo y confianza se consigue que el cliente colabore, pero por si acaso cuanto antes nos concienciemos de que “iremos a ciegas” mejor, ninguna precaución está de más.

2. El experto es también lingüista: GRAN ERROR. Muy a menudo nos encontramos con auténticos jeroglíficos que ponen en duda todos nuestros años de estudio de idiomas (¿Qué curso será el que me perdí?), hasta que descubrimos que nuestro redactor, como muchas personas, sabe mucho de lo que está escribiendo, pero no se ha planteado cómo redactarlo correctamente. “Si yo lo entiendo mi lector también me enterá”, es la explicación que yo le doy a este fenómeno. Es mejor no intentar meterse en la cabeza del experto para saber qué es lo que querría decir (podemos acabar muy locos); mi consejo es que intentemos asumir el rol de usuario, si yo fuera a leer esto, ¿lo entendería? ¿resolvería mis dudas?. Y por si acaso, rodéate de un buen grupo de expertos en diversas áreas, nunca sabes cuando podrás necesitarlos.

3. Material de apoyo: busca en google. Recuerdo que en mis traducciones de manuales y patentes en la universidad siempre aparecían dibujos y/o descripciones de las piezas que formaban parte del “cacharro” a traducir y no puedo evitar preguntarme si no será que a los clientes de repente se les ha olvidado incluirlas en los documentos. Desgraciadamente esta es una tendencia cada vez más generalizada. La mejor opción es recurrir a google images, para las traducciones técnicas es fundamental tener un apoyo visual y en internet hay un montón de fotos de los aparatitos más novedosos del mercado (que serán probablemente sobre los que tendremos que traducir) y que son muy útiles para hacernos una idea de cómo funciona nuestro objeto.

Son solo tres pero por cada encargo existen montones de mitos desmentidos, desgraciadamente los lunes por la mañana no son precisamente para que florezcan las ideas. ¿Alguna aportación?

Estreno

¡Por fin!

Después de mucho tiempo y una gran falta de ideas me he decidido a crear mi propio blog profesional.

Me gustaría que este espacio se convirtiera en un lugar de intercambio de ideas y propuestas, donde poder compartir nuestras experiencias como traductores, opiniones y diferentes puntos de vista sobre nuestra profesión.

Que pueda ser un punto de encuentro entre traductores profesionales y futuros traductores o intérpretes.

Empiezo esta etapa con muchas ganas y mucha ilusión.

Espero que todos podais disfrutarlo.